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domingo, 18 de marzo de 2012

6354.- FLORENCIA WALFISCH


Florencia Walfisch nació en Buenos Aires, Argentina, en 1970.
Escribe y hace Artes Visuales.
Su libro Sopa de Ajo y Mezcal obtuvo el Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines, 2004. Reunida Materia (en una primera versión y bajo el nombre No puedo sino esto) recibió una Mención del Jurado, en el VI Premio Latinoamericano de Poesía Ciudad de Medellín, 2007. Ha realizado muestras individuales y participado en exposiciones colectivas, salones y trabajos interdisciplinarios. Ha participado en diversas lecturas y encuentros de poesía. Sus textos han sido incluidos en diversas publicaciones y en la antología Poetas Argentinas, 1961-1980, selección y prólogo de Andi Nachón, ediciones del dock, 2007. Desde el año 2006, coordina, junto con Ana Laferrenderie, el Ciclo de Lecturas de Poesía en Fedro, Librería y Espacio Cultural de San Telmo.

Del libro Sopa de ajo y mezcal (1997), este poema "Cuando el mundo era enorme":


como la antesala de un mundo vacío sin alas ni valles
sin regiones de tierra y sin el aire en el corazón y los ojos
sin tu voz abriéndome el cuerpo como un desesperado gesto de vida
en mi vida cuando emborrachaba de ahogo mi corazón maduro y mis
dos tetas
firmes testigos de tu oscuridad que se disuelve
en el tiempo sin su duración sin regiones y sin aire


cuando el mundo era la enorme antesala del mundo
y tu voz se abría paso entre mí como por entre el único
sitio posible aunque
incierto.





FLORENCIA WALFISCH

PREMIO INTERNACIONAL DE POESIA JAIME SABINES 2004

Tenemos la inmensa satisfacción de contar que la joven escritora argentina FLORENCIA WALFISCH, colaboradora desde la creación de nuestra página elportaldemexico.com, obtuvo el PREMIO INTERNACIONAL DE POESIA JAIME SABINES 2004, instituido por la Secretaría de Cultura del Estado de Chiapas, México.

Este prestigioso galardón, que mereció el voto unánime del jurado, permitirá poner en conocimiento del gran público la obra inédita de una autora que se ha preocupado en transitar los permeables límites entre las imágenes literarias y plásticas, atendiendo a su doble formación como poetisa y artista del color y las formas pictóricas. Esfuerzo potenciado además, en el caso de Florencia, por su persistente afán de exaltar los múltiples lazos culturales que unen a México con la Argentina.

La obra ganadora, “Sopa de Ajo y Mezcal”, fruto innegable de aquella intención por explorar esos vasos comunicantes entre diferentes culturas y abordajes artísticos, ha sido gestada, no por casualidad, durante un viaje realizado a comienzos de 1997 al Estado de Oaxaca. Allí, mientras la joven artista se esmeraba en perfeccionar algunas técnicas pictóricas, el contacto con las tradiciones indígenas y mestizas oaxaqueñas la decidió a reflejar también en imágenes literarias, diversas instancias de aquel mágico asombro, buscando perpetuar la epifanía que inundaba su espíritu inquieto. “Encontrar esa palabra que sólo nace del silencio más puro”, fue su intento y “Sopa de Ajo y Mezcal”, el notable resultado.

Reflejos de aquellos instantes reveladores son los que sin duda trasuntan el libro premiado por el jurado. Quienes tenemos el gusto de conocer la poética de Florencia no dudamos que el público de habla española estará muy agradecido con quienes han contribuido a revelar esta voz sensible, apasionada y profunda, que retorna ahora a México con la felicidad de haber concretado un sueño.

Cierta bruma de misterio resguarda toda la obra de Walfisch. No hay allí precisas fronteras. Contenidos y continentes se diluyen y transmutan. Resuena la música que envuelven sus dibujos cuyos tenues movimientos nos remiten a la danza. Es posible, y necesario, leer esforzadamente sus textos bordados en tela, blanco sobre blanco. Recibimos tenues tonos pastel de la plástica a través de sus metáforas líricas. El esfuerzo de su delicada personalidad se empeña en recordarnos que la sensibilidad humana nos exige trasponer los límites y que es posible, a través de su generosa mirada, percibir múltiples senderos para transitar ese camino.

Por último, éste reconocimiento desde la entrañable Chiapas pone de manifiesto una vez más la comunión espiritual que arraiga entre nuestros pueblos, lo que nos hace sentir a todos sus amigos del portaldemexico.com doblemente gratificados.


no animar otra cosa, pasa la mano por las flores. seda de polen, granito por granito. en la yema hunde el volcán que puede ser y la aventura del yo. es siesta de verano y hay sólo un aire lento y tibio; el tiempo suspendido en los dedos abiertos a lo suave. cuando sea la tarde lloverá y cuando llegue la noche pondrá sus ojos


a la intemperie



sabían que jardín no era bosque, ni selva, pero aún así armaban su geografía. el pino azul era el tesoro del reino y la morera, la casa ideal para sitiar la intemperie. sospechaban cierto equilibrio secreto en el ruido que hacían las nueces al tocar el suelo. el nogal llenaba la ventana y día y noche se lo escuchaba descargar sus frutos.

piel verde que se lastimaba dejaba ver la dudosa calidad de toda protecciçon.
el duraznero, el manzano y el ciruelo: esos eran los más frágiles. el ciruelo una sola vez dio flor: todo el jardín como nevado.

en eso de florecer hay un modo de parecerse a otros. un tallo, un poblarse de hojas y la fuerza necesaria para devorarlo todo y volverse pétalos.
espacio trazado entre la resonancia y el vibrar. siempre pensó que su canto podía herir. no hay mudos absolutos, no es mudo ese rumor entre los pies y los espacios. se abren, parecen estar llenándose de cielo. negras, corcheas, redondas. en la música el sonido y el silencio son la misma cosa. se pregunta si es tan evidente eso. más, el silencio es más vasto que el sonido. el silencio es primero.
casa estallada. abierta boca, laringe, tráquea lastimada hasta el fondo. devastados: la parra, la morera, los pinos; arrancados de cuajo.
desparramados los frasquitos con sus pastos, todas las tardes de sol, mica de río, trozos de cuerdas que el martillo encendía. ciruelos, limoneros, las mariposas negras. y todas las tardes con invierno o frío.
los recovecos, los pasos que van desde esa casa hasta la otra. pasos de pies descalzos; por el centro de los dedos abierto ese torrente. aluvión lacerando. un ácido devora ese recuerdo. casa, profanación, martillo.

paladar traslada voces hasta agrietarlas. palabras tráquea, palabras consuelo.
casa. bebo de vos, lejos. corre, aprieta, conspira como una alucinación, dice su fondo de verdad callada. todos los modos posibles. gritar

a tus manos fui buscando consuelo y siempre encontré esa caricia que nos perduraba.






madre trabajaba sobre un fondo suntuoso. la exuberancia de su geografía la volvía paisaje. tomaba los frutos con esmero: ciruelas, uvas, sandías. no preguntaba nada sobre su sábana de flores: dalias, claveles, margaritas. a donde entraba, entraba su atavío; lo portentoso de su imaginación

todo lo que hubiera podido ser

en poetas argentinas ( 1961-1980 ) , Ediciones del dock, 2007



La travesía


Aunque es temprano
todavía se disfruta.
Cuando llegue el invierno
y la mañana sea un útero negro que cruzar
avanzaremos juntas
pondré abrigo en tus orejas
la ropa próxima al calor
y una bandera
una puntada en cada corte que señale
la textura de mis zonas huérfanas
hasta llegarnos íntegras
a tierra firme.