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domingo, 18 de marzo de 2012

6383.- ZALMAN SHNEUR



Schneur Zalman de Liadí
El rabino Schneur Zalman de Liadi (Hebreo:שניאור זלמן מליאדי‎) , también conocido como “el Alter Rebe,” “Baal HaTania” y “el Rav”, nació en la ciudad de Liozna en Rusia Blanca (hoy en día Bielorrusia) el día 18 de Elul de 5505 según el calendario hebreo(15 de septiembre de 1745), el mismo día del cumpleaños número 47 del fundador del Jasidismo, Rabino Israel Baal Shem Tov. En 1764, con tan sólo 19 años, viajó a Mezritch para estudiar bajo la tutela del sucesor del Baal Shem el Tov, Rabino DovBer, conocido como el Maguid (Predicador) de Mezritch. A pesar de su juventud, fue aceptado en el círculo más íntimo de los alumnos del Maguid.
Al volver de Mezritch, Rabi Schneur reunió un importante grupo de seguidores a los cuales empezó a guiar en los caminos del Jasidut. Durante estos años fue formando la particular filosofía de “Jabad” .
Durante más de veinte años trabajó en su mayor obra, el Tania, en el que demarcó la filosofía y estilo de vida de Jabad. Publicado por primera vez en 1796, el Tania es considerado la “Biblia” del Jasidismo Jabad, en el cual se basan los centenares de libros y millares de maamarim (discursos Jasidicos) usados por siete generaciones de Rebes (líderes) de Jabad. En poco tiempo la influencia de Rabi Schneur Zalman se propagó a lo largo de Rusia y de Lituania blancas, donde una parte significativa de la población judía lo vio como su Rebe y líder.





AÚN ENTONCES...


Aún entonces, en mi postrer momento,
cuando deje ya de circular la sangre por mis venas,
y no puedas llorar, me observarás asustada,
llena de pánico, pero sin sentimiento.


No captarás mi muerte, como no lograste comprender mi corazón
que se ilusionaba en los sueños, cuando tu besabas mi frente.
No, no entenderás mi muerte, tú, que creías
que mi vida se prolongaría como una llama sin fin.


Lloras por esa flor cultivada enjaula de oro
que se marchitó por falta de sol y rocío,
lloras por esa ave que cayó de lo alto del nido
siendo aún ciega, débil e indefensa.


Mas, no gimas por esa roca, la eterna roca
que de pronto se estremeció, solitaria y libre,
y temblando se desplomó estrepitosamente,
abriendo un abismo lleno de tinieblas y misterio.










LLAMADO A LA ORACIÓN


En una noche invernal
el simplón del pueblo se inclinó sobre el rabino
muerto, que yacía en un charco de sangre;
le meció la barba desgreñada,
le hizo cosquillas en el talón
y de pronto,
enardecido, comenzó asaltarle encima
y darle de patadas en el vientre y la espalda.


¡Arriba! Rabino borrachín, ven a la plegaria!
El vino le ha amodorrado
en medio de una zanja inmunda,
la cabeza en descubierto, a la intemperie,
entre vómitos y basura.
¿Dónde dejó su solideo? ¿y los zapatos?
¡oh! ¡ay, ojos que esto ven!
Igual que Noé, tumbado boca arriba,
sin vergüenza ni pudor.


¡A rezar! ven, no te escapes ¿No puedes?
– apóyate en mi brazo.
Te llevaré a la sinagoga, te guste o no
y te sentaré sobre excremento humano
entre las columnas rotas del púlpito.
Colgaron un perro muerto
en vez de la lámpara que se balancea.


Aunque tengas el gaznate abierto
leerás en el libro profanado de la Torá
y los lamentos serán oídos por tus hijas violadas
y por tu nieto, que yace destripado en una fosa
y por el bedel, también muerto, cuyos oídos
fueron reventados por los cascos de un corcel.