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domingo, 18 de marzo de 2012

6390.- JACQUES ROUBAUD

Jacques Roubaud (Caluire-et-Cuire (Francia), 1932 - ). Escritor y matemático francés.
Miembro del OuLiPo desde 1966 a propuesta de Raymond Queneau y presidente de la Asociación Georges Perec, su literatura ha inventado varias restricciones oulipianas, como el emir (que utiliza pares de palabras cuyas terminaciones son palíndromas entre sí), el baobab (que obliga a utilizar dos sílabas prefijadas en el mismo verso de un poema), el haiku oulipiano generalizado, la terina silábica y la terina a las tres vocales, aunque su obra no siempre se adhiere a algún formalismo.
Ha sugerido también dos metarestricciones2
Un texto que obedezca a una restricción definida por una estructura matemática debe incluir una propiedad matemática de dicha estructura.
Un texto que obedezca a una restricción debe incluir una definición de dicha restricción.
Junto a Paul Braffort fundó el ALAMO (Atelier de Littérature Assistée par la Mathématique et les Ordinateurs, Taller de Literatura asistida por la Matemática y los Ordenadores).
Ejerce la docencia en la Universidad París X – Nanterre y es Director de Estudios en la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales. Ha traducido también obras del inglés al francés, como La caza de Snark de Lewis Carroll y algunas partes de la Biblia de los escritores (2001).
Algo negro fue escrito tras la muerte de la mujer de Roubaud, Alix-Cleo fotógrafa canadiense, que causara un fuerte impacto en el poeta. A través de las palabras trata de darle sentido e imágenes a la muerte y a una ausencia que sigue siendo presencia en el recuerdo.






Una lógica


Una especie de lógica para la cual tú hubieras construido
un sentido yo una sintaxis, un modelo, cálculos


El mundo de uno solo, pero que hubiera sido dos: no un solipsismo,
un biipsismo


El número uno, pero como movido en un espejo, 
en dos espejos puestos cara a cara


El orden en el mundo, pero con dos comienzos


Diferentes, inseparables


Una primera distancia, pero a la que no hubiera podido
fragmentar una mirada exterior, una medida de esa distancia,
pero que no hubiera podido tomarse sin falsear el sistema del doble:
un axioma de incertidumbre


En ese mundo, si hubiera podido pensarse, el pensamiento del otro, 
siempre, hubiera sido el pensamiento del "otro de dos"


El pensamiento del exterior, en ese mundo, el nuestro entonces,
hubiera sido el de cosas revelándose a una conciencia alterna, 
de la que sólo hubieran existido realmente las percepciones, 
útopicamente unidas, tuyas y mías, en el interior de la isla del dos:


El frigorífico, el horno, las luces decayendo, los gritos y los ruidos, 
niños, sin hostilidad, rumores, entre nosotros la mesa, pensamiento, 
de la cocina.














El buen aficionado
para ver la Gioconda
no va hasta el fin del mundo
y ni siquiera al Louvre


Va al cruce de la calle
de la rochefoucauld con la calle
notre dame
de lorette
entra al café
ahí está


El cuadro en la pared
beige y crema
el marco es beige y crema y un poco anaranjado
la tela está firmada
de mano del artista
E.
Mérou.
es la gioconda
la gioconda de mérou.


¿Mérou Emilio? ¿Mérou Eugenio? ¿Mérou Ernesto?
¿por qué no Emilia, Eugenia, o Ernestina?
¿cómo saberlo?


Tras el cristal bien limpio
la gioconda parece tan contenta
me mira
me sonríe
ni la menor condescendencia
ni un átomo de misterio
placidez
calma
hermosa


¡o sea, la gioconda!


El buen aficionado
no va hasta el fin del mundo
al Sélect, la Rotonde
al hondo fondo de profundas junglas
ni a las islas de la sonda
ni al perú
viene a ver la Gioconda
cerca del Sacré Coeur
la gioconda la gioconda
la gioconda de mérou


¡En resumen
cele cele cele
bremos la gioconda
layocondademerú!










De entre muchos poemas
Había uno
Del que nada lograba recordar
Salvo haberlo compuesto
En otro tiempo
Al bajar por esta calle
Por el lado de los números pares de esta calle
Bañada por un límpido rocío
Calle de tiendecitas persistentes
Entre el siniestrado Sena y el hospital
Un poema escrito con mis pies
Como compongo siempre los poemas
En silencio y andando en mi cabeza
Pero nada recuerdo
Si no es la luz la calle y el azar
Que hizo entrar en el poema
La palabra "respeto"
a la que no acostumbro hacer vibrar
En las páginas mentales de la poesía
Fuera de ella no hay nada
Y esa palabra esta palabra que está quieta
Da fe del cese de la calle
Como un árbol que el espacio olvidó


[Traducción colectiva de Francisco Castaño, José Luis del Castillo, 
Jesús Munárriz, Jorge Riechmann, Ada Salas y Jenaro Talens]








En esta ciudad que no te gusta


En esta ciudad que no te gusta
Donde has pasado tantos días
Que te repugna hasta el contarlos
¡Miedo a cuanto no reconoces!
¡Miedo de todo lo que has visto!
Calles arriba calles abajo
Clases de nueve clases de barro
Clases de mutismo bocas le lobo
En esta ciudad que no te gustaba
De la que no supiste nuca desviarte
Por culpa de todo lo que no sabes
Trabajando por sílabas todos estos veranos
Pasmado por los muertos que se te han muerto aquí
En esta ciudad que no te gustaba.










Siete [Go 84]


El tiempo huye del tiempo, el tiempo es como larva
El tiempo es lo inconsciente de la tierra parada
El tiempo es mirada el tiempo es transparencia
A los muertos a la pasión a las falsas pruebas
Duración de hombre solo duración de mujer sola
Luces de la luz de la ausencia
La alianza no es más que brevísima espuma
Veloz luego enseguida las olas se separan
El tiempo es luz rojiza el tiempo es la sombra
El tiempo es esta escritura que se enciende
En las páginas en las lenguas de azar
El tiempo el tiempo es hormiga el tiempo es número
Acerca los reflejos los agita los mezcla
Borra el hombre y a la mujer, a las infancias


Traducción: Enrique Moreno Castillo














Algo negro


No puedo escribir de ti más verídicamente que tú misma.
No es que sea incapaz por naturaleza, sino que la verdad de ti, 
la has escrito.
Y porque tú escribías para ser leída sólo después de muerta, 
porque la he leído, contigo muerta, y hecho mía, 
esa verdad es la más fuerte de todas.
No podré ir más allá.
Lo que guardo de ti, y que sólo a mí incumbe, no es del orden 
de la verdad sino de la física:
Tacto de las rodillas a la frente, sabor de cerveza en la lengua, 
perfume en los brazos, debajo, vista y voz, de lejos, me abrasan: 
circuitos que no se apagarán. aún no.
Eso es sólo mío, y con razón.
Sólo escribiré de ti desde mi propia altura.
O bien me acuesto y hago sombra.


Traducción: Luisa Etxenike