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domingo, 18 de marzo de 2012

6391.- AMALIA GIESCHEN


AMALIA GIESCHEN
Poeta y periodista cultural argentina (Buenos Aires, 1982). Colabora en la redacción de diversas revistas culturales de su país y del extranjero, así como en la producción de algunas emisoras argentinas de radio y en la traducción de libros del inglés al español. Trabaja como secretaria de redacción de la revista Oliverio y es miembro del consejo editor de la guatemalteca Rusticatio. Egresó como periodista de la escuela TEA (2003) y actualmente estudia letras en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Ha publicado poemas y artículos en revistas de España, Chile, El Salvador, Guatemala, Venezuela, Portugal y Argentina, entre otros países. Poemas suyos fueron traducidos al portugués y seleccionados para la antología Gruñendo (Ed. Hemisferio Derecho, 2007).
Presentó su performance Esto no es una performance en "El Clan" (2008, Chile) y “La Ronda Caffe” (2008, Uruguay).
www.amaliagieschen.blogspot.com.




Los seres con quienes muero a solas


“Ésos son, hermano mío,
los seres con quienes muero a solas,
fantasmas que harán brotar un día”
Luis Cernuda


a todos mis fantasmas y a todos los desaparecidos


De esta manera comenzaron a citarnos a ciegas los dolores arrostrados
la pasividad con que asistimos al cercano, por impiadoso, 
abismo de distancia este, ese que forjamos a vívida imagen 
y semejanza nuestra / posición ante el mundo
esta, esa bisagra oxidada de tiempo entre el pasado infiel 
y el futuro imperfecto
los padres los hijos vos el amor imperecedero esa búsqueda fútil
la impronta de una palabra dicha al vacío eco en el abismo
y la razón, soterrada, pero jamás de rodillas












El epicentro olía, olía debajo de las faldas donde el epicentro olía, olía
Habría que haberse disculpado o permitirse la admisión
Pero mi cuerpo obraba dilatándose sin que yo se lo pida
La noche pujaba en los relojes
era tarde, imposible entrar holgadamente sin avergonzarme
patrañas nidales, adultos-fantasmas de la infancia,
orgías cementadas para negar mentiras
me impedían
oler el epicentro que alguien debajo de las faldas olía y yo
presentida toda de inútiles palabras, buscaba en esos ojos
(yo no sé qué me habían hecho sus ojos)
dar a luz una orfandad jubilosa y un espantoso exterminio










Eras una mariposa en su único día tu vuelo perseguía el fuego
aromaba el de Fafner tu vuelo acaudalaba de calma los cuencos de mis entrañas








(La eternidad vive un instante y su muerte, toda la vida)







Blandiendo aspas de tabaco y escupen polvo o reflejan avispas de cobalto
hacia este pobre habitáculo donde habita oro avellanado y otros rezan.
No son fantasmas. No obstante, que parezca y aparezcan desde el pasado cercado.
Así, mientras la falsa edad de las luces miopeiza de la levadura
el levantamiento de la maza y de esta nada nada,
los aparecidos nadales nadarán la nada.








(Escenario)
Amarillo sobre celeste y gris sobre amarrillo
un farol que penumbra claramente al cementerio del centro
un abrazo negado y la puta yugular cortazariada.










Me abstengo porque tengo que abstenerme del funeral ritualizar
al canto que late en la boca siempreviva su quinina de los muertos
en el saxo de un negro que envidia del alma esos cinco gramos menos
en los seudónimos tercermundistas de quienes no pueden zafar del desenlace
en las tantas inconmensurables lágrimas que no llora para no mensurarlas
ese invisible —por cotidiano— extranjero en su tierra que jamás profetizó
(temía cruzar los brazos fetales sentarse como mota fecal
permanecerse esencial mientras lo fatal se paseaba
lentamente)








Si pudiera escuchar voces
epístolas de niebla
persiguen exigiendo que se hable su silencio
¿serán ellas, del habitáculo al tálamo
de la intimidad al río rechazado?
llegan pero callo porque ellas
(al menos no hablo ese otro silencio)










oruga cirujeando en un frasco abigarrado, La Insultada soy
articulista que corre acorralada por las fustas del gran pulpo
gusano horadando carozo de un durazno. Me hundo,
la casa que se debe devorar porque Javier no está
Benítez Ramón frustrado eso soy










soy lo que no soy
sí que te soy los soy
que no me soy que
me define la ausencia
de los presentes
en su ausencia










(no creas que no me soy porque no quiero habitarme aquí
otoñado en invierno, el puente de la distante distancia distancia
quiero habitarme en el aquí que ellos hubieran frustrado para mí
de no ser por)










basta silencio sin mentirse ni olvidarse de los ellos
basta que te toque la boca con un beso no basta
basta
basta
que sólo si no saben podremos saber si sabe a sal la salada sal que sala
sólo si no saben podremos saber si es que sólo existo a través de tu fe
sólo si no saben podremos saber si es que sólo existo a través de tu palabra
infame cofre del dracma piratal escondido en las entrañas de la orilla del plata
escondidos estamos como eslabón de un tesoro escondido
“aventureros que se abstengan” (sic) “el que busca no encuentra” (sic)
los valientes derruidos que esos nos despierten de esta muerte (sic)










ya ves, la fe y la palabra hincaron su sopor hasta romperme
la comisura de los labios y la costura delantera del pantalón
me he quedado desnuda en la noche desnuda ahí
justo donde una estrella sobre el sexo
le da lumbre a este maldito universo (sic)








Respuesta


En las estrías de tu espalda
los poros quemados
persisten en su influencia
y la pasión salta con su aura
hasta desflorar el desprecio
hasta desflorar
Tu confusión estremece lo inconcluso
desordena la espera
desordena la vocación
desordena
lo que separa en el pecho
Amígdalas y lágrimas no entienden










TCH


Los seres con quienes muero a solas


“Ésos son, hermano mío,
los seres con quienes muero a solas,
fantasmas que harán brotar un día”
Luis Cernuda


a todos mis fantasmas y a todos los desaparecidos


De esta manera comenzaron a citarnos a ciegas los dolores arrostrados
la pasividad con que asistimos al cercano, por impiadoso, abismo de distancia
este, ese que forjamos a vívida imagen y semejanza nuestra / posición ante el mundo
esta, esa bisagra oxidada de tiempo entre el pasado infiel y el futuro imperfecto
los padres los hijos vos el amor imperecedero esa búsqueda fútil
la impronta de una palabra dicha al vacío eco en el abismo
y la razón, soterrada, pero jamás de rodillas