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miércoles, 21 de marzo de 2012

6427.- MANOLO ROMERO


Manolo Romero
Nace en Guareña, Badajoz  el 31 de Octubre de 1948
Se forma como actor y guionista teatral en el Teatro Universitario de Córdoba y enel grupo poético de Radio Popular de Córdoba.
En 1970 llega a Madrid donde trabajó en diversas compañías de teatro: Teatro Español, Marquina, Grupo Bululú... y colabora como actor y guionista en Radio Nacional y en algunos programas poéticos de la SER.
En 1981 entra de profesor de versificación y creación poética en la Universidad Popular de San Sebastián de los Reyes.
Desde 1999 hasta 2004 fue responsable del Centro de Estudios de la poesía de dicha Universidad Popular, Director de la Colección Literaria U.P y director del programa Tertulia Poética de Canal Norte TV.
Perteneció al Consejo de la Colección Bestiarios de Editorial Eneida, de la Colección Bestiarios de Editorial Medusa y a la Colección Retorno de Editorial La Palma.
En 1985 fundó con un grupo de poetas, actores, músicos y pintores, el grupo "La Ortiga", que tuvo una intensa actividad creativa durante más de siete años. Colaboró con Margarita Hierro en la creación del Centro de Poesía José Hierro de la Comunidad Autónoma de Madrid y del Ayuntamiento de Getafe, como coordinador y profesor de los talleres de versificación y composición poética y fue fundador con Margarita y Gonzalo Escarpa, de la revista oficial del Centro: "Nayagua".

BIBLIOGRAFÍA:
Bestiario I
Corral de versos y buriles
Bestiario andaluzBestiario II
Bestiario de Cabárceno
Bestiario III
Bestiario de los fogones
Música de sombras (Premio Tiflos de la Fundación O.N.C.E. 2003)
Cancionero de la horas (Premio Internacional de Poesía "Antonio Oliver" 2004)
Música de sombras II
Botania para Innsbruck
Bestiario (Antología)
Algo más que ser (Premio Rafael Morales 2007)

 



Anocheciendo


No sé qué hacer con esta sombra
que me lleva hasta ti.
Tú, haciéndote ceniza
en tu tumba de esquina soleada
esperando que vuelva convertido.
No sé si llego adelantado o tarde.
¿A qué hora habíamos quedado?
No sé qué hacer con esta sombra
que me pide dormir, dormir, dormir…
Échate a un lado madre,
que voy muerto de sueños.










MURCIÉLAGO


Fue el mayor zascandil del cuaternario,
el crápula y pendón del paraíso,
errático, giróvago, indeciso,
desgalichado y revolucionario.


Pudo haber sido arcángel o canario,
pusilánime Adán; pero no quiso
dejar la noche y claudicar sumiso
a su rancio abolengo estrafalario.


Y así fue degradado y destiempado,
pero a él le importa un pito y zanganea,
zurce la noche, danza desbragado,


bebe, fornica, fuma, se relaja…
y un prehistórico vals garabatea
con vuelo sifilítico y tartaja.


De: “Bestiario I”
 







 



SONNERIE
(11 h. Plaza de la Magdalena. Córdoba)


¿En esa iglesia tan vacía
hay un violagambista okupa?
¿Fue el que nació en la raya blanca
de aquel paso de cebra
cuando estaban en flor los cinamomos?
su perra albina vive en los tejados.
A las once, todos los sábados,
¿dónde va el pálido andarín?
¿quién levantó la herida de la almohada?
A las once, todos los sábados,
suena en la plaza de la Magdalena
la Sonnerie de Marin Marais,
rebanando la luz de Córdoba
el ostinato sale por las ventanas,
contagia sus zureos a las tórtolas,
hace temblar las casuarinas,
abreva en la pila de mármol
y entra por el rosetón.
La Sonnerie por los balcones,
por las archivoltas y el parteluz,
por las ruinas islámicas,
en la constelación de los jazmines…
Para esta música manó la piedra
de las fuentes de magma
y los albañiles lo averiguaron
en los ojos de los veneros,
en la cuenca de la laguna…
y sigue la Sonnerie de Marais,
es el círculo que está dentro
de otro círculo, dentro de otro círculo…
La Sonnerie de Marin Marais
por los grafitis de las tapias sucias :
La maldita costumbre de la guerra,
la vida es un cadáver exquisito.
Chico blanco alcohólico busca
poesía en los labios de una niña
¡ay, cuánto me estorba mi cuerpo!
Se busca cuerpo
para compartir alma…


Salió hace un rato, se fue solo,
se fue solo…
sonó el teléfono y hablaron
los jazmines…
se fue solo, decían los jazmines.
Chico blanco alcohólico,
tú con tu amor perdido,
yo con mi duelo, el ostinato
de la Sonnerie abre las persianas,
huele a café mientras despierta
la poesía en labios de una niña
que se asoma al balcón.
Ella monta con su mirada
los andamios del universo.
Yo que llegué tan tarde
a esto de la vida… tan tarde…
dice la niña al chico blanco
alcohólico de la Sonnerie
de Sainte Geneviève du Mont-de-Paris
ya agotándose, tan tarde…
el chico blanco
que acompaña la perra albina
a buscar la frescura en los tejados.


De “Algo más que ser”




 




Fusión


Para Joaquín Sabina


Varón de 53 años.
Misántropo. Frustrado. De ánimo pendular.
Viene de Silos,
de meditar bajo el ciprés
enhiesto surtidor de sombra y sueño...,
entre monjes con aura de luciérnaga.
Satélite de su obsesión,
huésped de trámites,
deambulaba por los claustros,
archipiélago de islas solitarias,
su soledad de soledades.
De maitines a laudes
vagaba por el huerto, donde crecen las hierbas
que dan espíritu al Benedictine;
en sus esencias encontró, por fin,
el tónico para su voluntad.


Conduce un Fiat Brava,
viene oyendo a Cristóbal de Morales
(Misa “Quaeramus cum pastoribus”)
a más de ciento treinta.
Le llega al paladar el retrogusto
de los copazos de Benedictine
con que se despidió del monasterio;
sus efluvios le llevan en volandas...


Se advierte al conductor del Fiat
que en la tercera estrofa hay un STOP.












Galán caduco de sesenta.
Conduce un BMW deportivo.
En el cuello contagios de Chanel
y en el lóbulo restos de carmín;
en la mente, la orgía del hostal
se le repite con obstinación.
Acaba de cazar el carpe diem
y eufórico regresa del encuentro;
le bullen por las venas
burbujas de champán Dom Perignon.
Conduce a ciento ochenta y tantos,
mientras escucha y tararea
canciones de Joaquín Sabina.


Se advierte al BMW deportivo
que en la siguiente estrofa hay un STOP.












En un Citroën Saxo,
con las pupilas dilatadas,
conduce un joven con las botas puestas;
lleva en la sangre lo que aguante el cuerpo.
Priápico y frenético,
con aliento de ron se desgañita;
suena chunda, tachunda, el bacalao.








Se advierte a los que van en el poema
que tengan precaución con las señales,
si no, terminarán en un soneto.


Cuidado con el cruce, ceda el paso.
En el siguiente verso hay un STOP.


En este mismo verso se la dieron...
el místico, el erótico, el frenético...,
las tres celeridades en un punto,
las tres desdichas en el mismo estrépito...


BMW, Citroën, Fiat Brava...
funden chatarras, marcas y retales
con sus historias en los maizales
que bordean los campos de La Nava.


La culpa es de la física, que acaba
donde empiezan los puntos cardinales,
la culpa es de sus fórmulas letales
y del azar, que las interpretaba.


La química descubre las verdades:
champán, Benedictine, cocaína,
Ron Negrita... Y entre la barahúnda,


Cristóbal de Morales y Sabina
se funden con el chunda, chunda, chunda...
con el ansia, el amor, las soledades...


Música de sombras, 
Visor, Madrid, 2004