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domingo, 25 de marzo de 2012

6436.- RENATO MAZZINI


Renato Mazzini (Santa Fé do Sul - SP, BRASIL 1981) graduou-se em Direito. Trabalha como professor numa escola de idiomas, escreve regularmente em seu blog ( http://renatomazzini.blogspot.com ) e tem poemas publicados em algun
os sítios na internet. Inédito em livro.





Versiones: Aníbal Cristobo






álbum fotográfico, 1982


son siempre las mismas escenas
Houdini desapareciendo dentro de una caja
en el blanco y negro minúsculo de las 14"
otro de aquellos ascensores transparentes
en una aturdidora metrópolis japonesa
una mesa en un patio bajo un árbol
grande con un puzzle resuelto a medias
carteles de perros desaparecidos cubriendo rostros
de personas desaparecidas en teléfonos públicos
el decorado de anuncios de sexo y taxis,
otro perro rasurado flaco como el infierno
y miserablemente triste de ver, un ventilador de techo
quemado con las aspas llenas de polvo
un close realmente próximo del rostro de alguien
que vemos en sueños pero no conocemos








HUMANIDAD PARA AMATEURS


Hace falta la visión de un barrio que no
se parezca tanto a una jaula de costillas
con iluminación urbana; y esos pesos en la brisa
obligando a otro personaje descuidado a
dibujar el estrabismo de las ventanas, que,
si y cuando parpadean, emulan
pequeños cortes de electricidad. "de qué te acordás?"
-- la bolsa roja en una mano, los dientes golpeando
en morse -- "del clavo con óxido del adios
del taxi" y si yo hablara un poco más talvez
dijera "como si a unas instantáneas del fin les crecieran
piernas, y salieran andando" y talvez ella tuviera
algo más que decir cuando volviera








ALGUNAS MILLAS


Jackson C. Frank listo para confesar
que la muerte deja en la boca un gusto
de frambuesa. después acordes que se llevan
el smog del final de la tarde hacia alguna
isla marítima remota. el primer cielo
nocturno parece un océano empapelado
de mantarrayas. el nombre de este lugar talvez sea
ventrículo izquierdo. en el estéreo,
casualmente, cierta canción empieza entre
naranjas, soledad, cortes de uñas










LAS CORTINAS


decido resumir un arduo recorrido
entre vos y la sucesión
de una hilera de postes, de un desagravio
en el eje de gravedad de la Tierra, de una sonda
espacial, de un pez cortado en rodajas sobre una
tabla de cortar carne o de otra sonda, para administrarle alimento
a un viejo, por la garganta, muy cerca
del pomo. las manos ya saben callarse


dirigen una impresión de tacto / a
ciegas sobre una superficie pegajosa,
y eso te perturba, secuencia finísimas
líneas de identificación sobre tu cabeza,
un fruncir delicado en la piel de pez, pero
no desacelera nada:


el pulso, la respiración, permanecen.
un encuentro elemental entre dos nubes pesadas
algunas decenas de metros sobre tu ventana
induce un último (en la mañana) movimiento
de cabeza hacia arriba y durante el resto del día o
de la vida tus ojos (me parece) reposarán
(concentrados, austeros como el asfalto recapado)
sobre la página de deportes








Y?


todos quietos. un paso
equivale a una marca
de identificación aquí. con
alguien que encuentra su
propia suerte suelta en una
moneda fina, en una ceguera
rápida, en el registro de sonidos,
paisajes: colosos
rugiendo en la carretera, olor
de madera muerta, un
tiro dado dentro de un
agujero negro










AQUI EMPIEZA LA ANTÁRTIDA


Este dolor está basado en un piano Fender Rhodes.
A propósito del tiempo y de ciertas propiedades
convenientes al olvido solamente recuerdo
dos o tres circunstancias: una puerta
trabada por montones de cuentas a pagar y catálogos
que se acumulaban como aglomeraciones de polvo con algo
que decir; iluminación diagonal de la sala de ensayos
que tanto se parecía a un estudio de revelado
fotográfico; la visión de casa a diez metros de
distancia y su impresión desolada y bidimensional.
Ahora el piano necesita cinco personas para
que se lo lleven. Antes: una franela, alcohol
o detergente. Este es el sitio al que
siempre vuelvo: posición cabizbaja, un reloj de pulsera.












RAISON D'ÊTRE


es decir, a veces parece realmente un mar de imágenes
o un gran acuario reproduciendo dobles nuestros
en varias fases, entre los peces y las piedras artificiales, es
decir, parecemos contenidos en ese acuario, o a veces
expelidos por eyectores discretos como picos de
teteras o respiraciones de animales domésticos (nuestros
gatos, por ej.) a veces, parecemos una suma de
notas musicales incoherentes, en escalas repetitivas, o
combinaciones de teclas apretadas al azar y volcando
sobre la pantalla nombres aleatorios o cifras para una canción
realmente menor. es decir, ese pasto ahí adelante
representa bien nuestro aislamiento en lugares abiertos,
que me parece ser un súper poder de los desafortunados o
rara habilidad ancestral. a veces dibujamos, y las
personas o los seres antropomórficos de nuestros trazos
son siempre flacos, profundamente inadecuados y
con una tendencia innegable a la miopía. es decir, tal vez
le demos mucha importancia a eso, o le demos
demasiada importancia a eso, o le demos la importancia justa;
a veces querría que no te sonrojaras con ese tipo
de cosas; es decir, nuestros hijos también pasarán y cuando
nosotros estemos muertos tal vez ya tengan sus propios
negocios y sean exitosos y sus esposos y esposas
siempre les hagan acordar de traernos algunas flores,
gesto al que si no le damos importancia ahora,
imaginate luego. es decir, el espacio sideral es de una continencia
absurda y comportaría no sé cuántos navíos.-






Poemas


de repente quando o granizo


revoada invertida dos mesmos pássaros
que haviam seguido por ali antes
eu pude identificar gaivotas,
tinham a pena por couro, uma pele
espessa
e o granizo punha pedregulhos
como jóias cravejadas em seus
dorsos mínimos: havia,
de outro modo, uma
pelúcia glacial que podíamos ver
ou tocar mas jamais saber
a dor de ter sido incrustada ali


de repente quando o granizo,
silêncios tecidos
e uma outra ave convergiam,
desenhavam no ar, embaralhavam
as letras de nossos nomes










buraco negro


as obsessões certas.
cartas de baralho e
de palavras. pessoas.
lã. lugares. geometria.
presunções equivocadas
tão orgânicas que até
perfeitas. o exame
radiográfico deste
tipo subsidiário de
solidão. coletivos de
nomes. as grandes
mandíbulas das cidades.
as alegações. as negações.
vícios e atrasos.
carne no freezer. vazio.
etiópia. luminárias.
o abandono dos cadernos
escolares. o sexo dos
cheiros. a doutrina
sacramental do absoluto
nada dizer. a soma
de termos aleatórios
pinçados de provérbios.
o viço dos cavalos. as
lâminas potencialmente
mortais dos ventiladores.
conversa tola. um quadro.
um abraço. um camelo.
uma pose de mártir. uma
sonda espacial. gravuras.
porcos. síntese. um
restaurante com estalactites.
museu. barcos. uma balsa
morta dos mortos para os
mortos. falar mal de vivos.
um pensamento. canela. ar.
golas. placas tectônicas.
a umidade assumida nas
bochechas e retinas.
o receptáculo para um
coração quente pulsante.
plástico. ovos. flanela para
a poeira dos abajures.
pássaros. a circunferência
irregular de um buraco negro
que engole cada minúcia
disso tudo e com arrojo
arrota.












o anil adolescente deste céu
debaixo do qual respiramos
as nuvens para dentro de
nossos corpos


melodia fina e quase-quieta
de papéis sendo compressos
em envelopes retangulares
ao infinito


infusão nos copos de chá
bebidos às pressas de tarde
em dias demasiado curtos
para amar


novas e maravilhosas coisas
papel de parede para a vida
a escola nos transformando
em comunistas










Quatro saídas de emergência




1: além


ser cigarro tatuando (leve)
ínfimos cílios de luz dentro
do tórax atrofiado da sombra


ser a vastidão que não
chamam de nome algum quando
de olhos (bem) abertos e


para o frio o couro felpudo para
a água as guelras os tubos a
traquéia uma luneta óssea um


pedido de informação no
seco da estrada (devaneando
elefantes) alguns


poemas (leveza do insalubre)


anotados na dobra assimétrica
do mapa rodoviário




2: trítono


espera condensar toda a insolência
do sexo dos cães sua cópula lúdica e
inoculá-la através de pequenas
notas-poema vida adentro nas


pessoas


prefere a destreza dos rastejantes na
borda do tanque ou o inapelável
do esmagamento pelos corpos
absolutos das baleias o fôlego transformado
em nada


ainda


rascunha outra coisa uma carta
a antena arrojada de um inseto o medo
do desmoronamento de um casebre mesmo
a avalanche de nuvens ou ondas sentida
na pele de noite até
o desmanche da manhã






3: nos vitrais


de repente tudo se enche de pura convulsão estelar;


a treva sido recortada em retalhos de escuridão
árida - ártica e


a luminescência, seus feixes extraordinários modelando
todas as matérias do quarto, um quarteto de cordas que


se regem de silêncio e só
quando sentam -- eu falo




dos insetos -- é que podemos avistar bem o deixado entre
os escombros: duas


melodias absolutamente
esquecíveis, um comichão no peito, rápido o som estreito


dos fagotes
que vai abrindo caminho






4: doppelgänger


não era bem desprender
as emendas e conectivos
da própria alma os encaixes
o piso molduras tranca


mas arrefecer outro
pequeno engano produto
de desfeitas do amargo
dos caquis, peso


(entre
uma fresta e outra sempre
as mesmas presenças
incompletas que ingressam
e regressam), no fim




tudo se trata de aceitar
a atmosfera encorpada
da noite. Flexionar o abismo
perder ou confundir
as direções