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domingo, 25 de marzo de 2012

6495.- XURDE ÁLVAREZ




Xurde Álvarez Fernández (Sama, Asturias, 1973) escritor asturiano. Natural de la localidad langreana de Sama, y licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Oviedo.
Después de algunas publicaciones conjuntas, Xurde Álvarez comienza realmente su carrera como escritor en el año 1.999, con la publicación de un poemario de carácter social titulado "La sema" (La siembra).
Dividido en tres partes, "Ería", "Semiente", "Collecha", el libro es un repaso a una tierra resquebrada, sangrante; patria ensin ecu; ensin ecu de la so propia voz, erma de fe, erma de suaños, cayida a la vera'l camín que el poeta contempla desde el dolor común de lo propio.
En el 2004, publica "No fondero de l'alcordanza de Dios" (En lo más hondo de la memoria de Dios), novela social en la que se retrata la dura y descarnada superviviencia de una familia a lo largo de los nueve meses que duraría la huelga más larga de Europa hasta entonces, y que transcurriría desde Noviembre de 1.932 hasta Agosto de 1.933.
Ese mismo año, consigue con "Les llames del to llar antiguu" (Las llamas de tu lar antiguo) el premio de textos teatrales de la Academia de la Llingua Asturiana.
En 2.008, vería la luz "Tierra d'esperanza" (Tierra de esperanza), poemario que continúa la filosofía de "La sema" y en la que se retoma el final del libro anterior para sobresalir la voz del nosotros en vez de la del yo, como se había hecho nueve años antes.
Ya en el 2009, publica "La caída" (La caída) primer poemario no-social del autor y en la que se cuenta, en forma de diario, la visión del mundo de una persona desde el día en que se produce su derrumbe emocional hasta que logra ver la primera migaja de una luz en forma de esperanza.

Tiene además hasta la fecha diversas publicaciones, antologías conjuntas y colaboraciones en distintas revistas y publicaciones como Lliteratura, Lletres Asturianes, La ratonera...

Web de Xurde:     http://pajarosnaufragandoenelaire.blogspot.com.es/


Obra

Narrativa

De madre a hija. Artnalón Letras, 1996.
No fondero de l'alcordanza de Dios. Ediciones Trabe, 2004. ISBN 84-8053-310-2


Poesía

La sema. Ediciones Trabe, 1999. ISBN 84-8053-123-1
Tierra d'esperanza. Ediciones Trabe, 2008. ISBN 84-8053-465-6
La caída. Ediciones Trabe, 2008. ISBN 84-8053-524-5

Teatro

Les llames del to llar antiguu. Ganadora de la edición 2004 del "Concursu de Teatru" de la Academia de la Lengua Asturiana. Academia de la Llingua Asturiana, 2005. ISBN 84-8168-377-9

Antologías

Al aldu, poesía pal segundu ciclu d’ESO. Ed. Trabe, 2006.
L’albúm de Talía. Xunta Xeneral del Principáu d’Asturies, Ed. Ámbitu, 2006.
Cuentos mínimos. Xunta Xeneral del Principáu d’Asturies, Ed. Ámbitu, 2007.
Sentir que toi viva. Xunta Xeneral del Principáu d’Asturies, Ed. Ámbitu, 2008.
5 minutos d’averamientu a la prosa asturiana moderna. Conseyería de Cultura, Comunicación Social y Turismu del Principáu d’Asturies, Ed. KRK ediciones, 2007.
Caminos que naide triara. Xunta Xeneral del Principáu d'Asturies, Ed. Ámbitu, 2009.

Revistas
Reciella Malory, N 1, Ochobre 2004.
La Ratonera, Revista asturiana de teatro, n 17, Mayo 2006.
Lletres Asturianes, Academia de la Llingua Asturiana, númberos: 74, Mayu 2000; 77, Mayu 2001; 80, Mayo 2002; 83, Mayu 2003; 86, Mayu 2004; 89, Mayu 2005; 92, Mayu 2006; 95, Mayu 2007; 98, Mayu 2008.
Lliteratura, N 24, Primavera 2007.
Estandoriu, N 1, 2008.
Lletres lliterariu, Academia de la Llingua Asturiana, númberu 1, Mayu 2009.




El despertar


       I

En una habitación que da al norte,
un joven que media los treinta despierta bruscamente a las seis y media de la mañana; siente un intenso frío, se revuelve leve en la cama deshecha; hay gruesas mantas encima de él. El joven que media los treinta, el joven que duerme con pantalón de pijama y camiseta de manga larga abre con lentitud la cama, se sienta a oscuras en el cantil del colchón, mete los pies en las zapatillas que siempre lo esperan contra el suelo; vuelca, vuelca las manos con costuras contra su rostro; cae sobre ellas.
Hoy, su única vanidad sería que la vida se detenga y no lo hace. Pesa la vida nueva que empieza, la vida que sigue al ritmo de siempre conjugando repetidamente cada ayer y él sólo quisiera que todo se interrumpiera, que todo a su alrededor parara y parara el tiempo y su edad y todo parara quedando en una inmóvil paz para ordenarse él, para ordenarse su mente de ventanas cerradas, de persianas cerradas, de casa tapiada.
—Pero todo sigue. La vida sigue. Nada para. Nada.
Hubo un tiempo que no. Un tiempo en que él no fue así y creyó y trató de alcanzar algunos deseos. Pero ahora no, ahora nada o casi nada queda de todo aquello, de todo ello. Tan sólo piensa en levantarse cada día. Tan sólo en vestirse con costumbre, en prepararse para acudir a su pequeño empleo. Tan sólo en cómo enfrentarse al frío de afuera; cómo enfrentarse.
Y en el cantil de la cama, el joven que media los treinta, el joven que duerme con pantalón de pijama y camiseta de manga larga espera un instante para evitar el mareo diario al incorporarse; apoya los puños contra el colchón que se prensa como un latido; espera que algo lo mueva, que algo, alguna cosa, desde su inercia lo empuje, y vaya a la vida sin pensar lo que un día deseó ser
                             para que la verdad
no lo mate.






   II


Hoy tu única vanidad es que la vida se detenga y no lo hace.
Sigue al ritmo de siempre conjugando cada ayer y tu quisieras que todo
se interrumpiera, que todo a tu alrededor parara y parara
el tiempo y tu edad y todo parara quedando en una inmóvil paz para ordenarte
tú, y tu cansancio, y tu mente de ventanas cerradas, de persianas cerradas,
de casa
cerrada.
Pero todo sigue.
Siguen los días y la vida y el tiempo y la edad y nada se detiene ni nada
cesa y todo te obliga a continuar; a perseguir el rastro de su giro y aunque tú
ya no puedes más ya no puedes más ya no puedes más nada va a detenerse por más
que te degrades como una clemencia; por más que sientas el peso; por más
que odies el día.
Nada pidas.
Nunca el tiempo terminó y la espera o lo que de tus momentos
esperas
no es más que una angustia
de algo que no tienes.
Nada pidas.
Sigue.
Sigue.

Debes seguir para no vivir siempre en la contradicción de que cuantos más días ganas,
más vas perdiendo y perdiendo en la molienda imparable
de los años.


[En el cantil de la cama, el joven que media los treinta, el joven que duerme con pantalón de pijama y camiseta de manga larga retira las cosidas manos de la cara.
Se levanta.
Emigra sueños.
Empieza el día..]







ANTOLOXÍA

Como tu,
Yo tamién me desfaigo n’alcordanza de los tiempos
A manes llenes,
De los díes d’abondo, de los años de muncho.

Como tu,
Yo tamién escucho n’alcordanza el ruíu del cambéu
Del relevu,
El ruxir del trole, los güelpes del metal contra’l metal,
L’agullíu del fueu nel fornu y el marmuriu de los homes falando
A la fin de la xornada.

Como tu,
Yo tamién ascucho agora’l silenciu del trabayu
Que se foi,
El glayíu del tarrén ensin semar, l’ecu del cayer de la lluvia
Nel vacíu de los talleres silentes,
Y esi rinchíu doliosu,
De les cadenes que candaron el pozu.

Como tu, yo tamién siento qu’esti descansu ye agonía lenta,
Qu’esti silenciu ye sepulcru vivu,
Qu’esti dir
Ensin saber aónde,
Ensin saber perónde,
Nun ye camín nin ye fonda,
Sinón tiempu perdíu
Y escura lluz que mos ciega.





Gravedá del cierzu

Nunca esistió una dómina
tan constante al olvidu.
Nunca un tiempu tan indiferente
a la raíz
y al orixe.

Deprendimos rápido l’abandonu. Supimos
zarrar la mirada asumiendo ceo
el despreciu
y el desdexu.

Culpamos
a lo nuevo como propósito d’enmienda
y nel nome
del presente
construyimos
la desmemoria:

Teníemos,
teníemos que sobrevivir.

quiciabes fue la lluz
lo que nun vimos.
quiciabes traximos el fríu
p’anestesiar la derrota.

Abiertu al mundu yo sólo sé
que necesitamos
vacíos, silencios,
sosiegos propensos
a centramos,
porque tenemos perdío tanto,
tanto de lo que verdaderamente
yera nueso;
tanto de lo que mos entregaron,
tanto de lo que nós
nunca nun podremos
entregar,
que nin tan siquiera mos recordamos,
que nin tan siquiera sabemos nomar
toes aquelles coses
qu’un día amamos;

tolo qu’anguaño s’escapa,
too aquello que busca
-desesperadamente-
un trozu de memoria

nel qu’esistir.
Mañana,
cuando too acabe,
cuando parte de nós
-ensin querer damos cuenta-
calle y calle;
los pocos, señalaos
como estraños,
los que podría desapaecer
tolo que de nós ye
y aínda siguiríamos
sintiéndote,
guardaremos como prófugos el sentimiento
nuna cárcel
d’esperanza
pa qu’esista a lo menos un trozu dulce de tierra
que lleve’l nome común

de Nosotros.