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domingo, 25 de marzo de 2012

6499.- CLAUDIO DANIEL


Claudio Daniel
Poeta, traductor y periodista, Claudio Daniel (São Paulo, Brasil, 1962) ha publicado los libros Sutra (1992), Yumê (1999), A sombra do leopardo (2001, vencedor del premio Redescoberta da Literatura Brasileira) y Figuras Metálicas (2005), y los cuentos de Romanceiro de Dona Virgo (2004). Un fragmento bilingüe portugués-español de su largo poema “Letra negra”.







Filósofos, hongos


Rumor de verde-agua ese bosque de caninos que desaparece.


Tréboles
en la boca


—olor
de hongos


y luna-de-
mosquitos—.


Extraña señora fénix viaja en
caligrafía su
tiara
azul.
Vagares de la luna de otoño biombo jazmín dragón
en el techo
curvo
como atravesar
espejos.


—Armas y cascos de caballos
a lo lejos—.


Filósofos-de-laca conjeturan posibles mañanas.








En el ojo de la aguja


Tatuar silencios como hormigas.
Ahogar los relojes
en un párpado.
Vestir el grito con la piel
del escarabajo.
Arrugar los músculos de la cara
en perplejidad.
Cruzar la vía absurda
de las uñas, desorientado
obscuro, agazapado
sobre las nalgas.
Saber que toda flor es ridícula,
e incluso así cultivar
el mineral,
el dolor,
la sorda epilepsia.
Olvidar el propio nombre,
y sobar la tierra
hasta el agotamiento.
(fuese apenas una canción de cosecha,
tú dirías amor y otras
palabras fáciles.)
Con la risa estúpida del camello,
viajar al ojo
de la aguja,
laberíntico, insano,
creyendo que toda historia es un ácido.
Después cauterizar la herida,
aceptar el reflejo,
el simulacro,
acordarse
de la semilla antes del pan
Tayata gate gate
paragate parasamgate
boddhi soha










Dibujo
(Darfur)


Eco de mandíbulas y parietales en turbulencia de gañidos.


Contar
el viento,


cantar la piel
de nutria


serpiente bípeda
o pterodáctilo


—a la confluencia
de pianos en el jardín
Hoja de hierba deshoja mi rostro—
milagro de la verde


aparición (jade,
el cuervo)


en ósea caricia o trompeta hacia la trama
de futuros
indescifrables.


La historia sangra dientes-de-dragón fábula muda
o sorda
diáspora
—que no olvida
nunca va a olvidar.


Aquí están el drama el libreto de esa ópera configurada
que pasa la página
—pétalo—
hasta ahogarse
en ramillete
de azules-
león.










Dibujo
(Abu Ghraib)


Una figura
de angula—
palabras
de carbono,
forma escuálida
de garra,
a la manera
simple
de tubérculo.
¿Decir
el diamante?
No, la demencia
papilar
trazada
en roca:
pintura
de muertos,
caligrafía
de gruñidos.
Así
Porque herrumbre
o azul-ferrete,
despetalar
los cuervos
blancos
—todo
es tumulto,
gritos
nasales
en la pupila.








Dibujo
(Inominado)


Furia
de caninos


roe
la blancura.
Lacera la piel-
de-agua


en el ojo
de la canción.


Músicatigre
(estrella)


devora enero
y abril.


Reverbera
Ausencias


hasta fraccionar
los grises


del
silencio.


Entraña
la sed


(reptil
sumerge)


en oscura
orquídea


que no
cesa.


Coda:


Fetos
jorobados
juegan dados
en vidrios
de formol.










Porque la hora es violenta


Porque la hora es violenta y todo aplasta, abrir cabezas
de serpiente.
Hay el verde sonoro
de metales;
hay el morado
de la flor
cuyo nombre
ignoramos.
Dedos rugen
oscura perplejidad;
arcos revientan
picos
de pájaro.
Soy anfibio,
y callo
lo que me aterra.
¿Dónde viajar otros días posibles?
¿Cómo
extirpar
esa desolación?
He aquí el inevitable
campo
de batalla;
he aquí la letra inverosímil, bermejo
decapita
amarillo.
Sinceramente,
confieso
mi pesar:
cuando manecillas corroen pulsos,
poblar
mandíbulas
para cuervos.
La hora es violenta y el miedo en escamas
araña
la piel
de la voz.
Explotar palabras-de-arcilla;
degollar
leones
de piedra
(ignotos);
mutilar
la oscura epidermis,
en lluvia
azul-
de-agonía.
Todo
por un
nada
sonando cráneos y trompetas,
cortando (súbito)
el blanco-
ceniza
de la mañana.
-Sri Baghavan uvaca:
Yam hi na
vyathayanty ete
purusam
purusarsabha
sama-duhkha-sukham dhiram
so 'mrtavaya
kalpate.












Pavo, martillos


Recomenzar la travesía del elefante, la vía del esqueleto
y del coágulo.


Hasta quemar
el sol.


Mascando insanidad,
en oficio ronco
de martillos,


repetir el acto insomne, raquítico, epiléptico.


Retribuir al miedo una joya
minúscula.


Fabricar, con las propias manos,
un pavo real
-y después
cegarlo.


Fornicar el amarillo - abstracción
del violeta—


y deshacer
la palabra
estrella.


Hasta quemar
el sol.


Ser asqueroso, simple y tosco.


Desear luchar
con Dios.


Por fin, recoger
las mitades
del rostro,


y ver la luz reflejada en la mina
del misterio.








Cabezas de hormiga


Como este breve sentimiento de descomposición, falanges
a la manera
del oscuro.
Línea tenue de hojas recortadas
y cabezas
de hormiga.
Pétalos morados,
un tipo de moho.
Pasos oscuros
en el jardín.
Ritmos podridos
de perra.
Humo blanco,
ideas pesadas
y algo que se desdobla en el espacio
curvo en aromas
de tantálica
negrura.
—Ninguna música, allí; nada más allá de la carne
de los hongos
y su gargajo.




Fragmentos del poema Letra Negra
Traducido al español por Gladys Mendía




I


escucho oscuro –sombras sordas-
en el espacio espeso
lodo terríble
de un tiempo esquivo
en que comienzo y recomienzo
la lucha
conmigo mismo
lucha o luto
que me ciega y sigue
como tiniebla o traba
al viento curvo.


II


verde es el secreto
verde es el silencio


escrito en cicatriz
escrito en anti-flor-de-lis


-para la necesaria
abolición de mí-


III


estoy muerto y no-muerto
vértebras al inverso
letras tontas
de un nombre incierto
vocablo equívoco
desecho en agua
- para la necesaria
abolición de mí -
escucho espeso - sombras mudas-
en lo oscuro oscuro.


IV


nada me aquieta
entre espectros
de palabras-cosas:
anémonas trafican
pensamientos rotos,
roidos hasta el moco


-he ahí la era desolada
de cortes y recortes
tiempo-cuchilla


en el espacio lacerado
piel-de-luna violada
por lenguas-gárgolas


luna-esfinge-macerada
por caninos cerberos:
tiempo nigromante


-cuervo cuervo cuervo
regraznando escarnios








I


escuto escuro — sombras surdas —
no espaço espesso
lodo torvo
de um tempo esquivo
em que começo e recomeço
o pugilato
comigo mesmo
luta ou luto
que me cega e segue
como treva ou trava
ao vento curvo.




II


verde é o segredo
verde é o silêncio


escrito em cicatriz
escrito em anti-flor-de-lis
— para a necessária
abolição de mim —




III


estou morto e não-morto
vértebras ao inverso
letras tontas
de um nome incerto
vocábulo equívoco
desfeito em água
— para a necessária
abolição de mim —
escuto espesso — sombras mudas —
no escuro escuro.




IV


nada me aquieta
entre espectros
de palavras-coisas:


anêmonas trafegam
pensamentos rotos,
roídos até o muco


— eis a era desolada
de cortes e recortes
tempo-cutelo


no espaço lacerado
pele-de-lua violada
por línguas-gárgulas


lua-esfinge-macerada
por caninos cérberos:
tempo nigromante


— corvo corvo corvo
recrocitando escárnios.