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sábado, 14 de abril de 2012

6667.- DOMINGO LÓPEZ TORRES


DOMINGO LÓPEZ TORRES
(1910-1937)

El 1 de febrero de 1937 el cuerpo sin vida del poeta Domingo López Torres fue arrojado al litoral tinerfeño después de ser asesinado. Sus verdugos metieron sus restos en un saco -otros compañeros corrieron la misma suerte- y ahogaron su obra durante años.

La obra poética de Domingo López Torres está concentrada en un par de libros de edición póstuma: "Diario de un sol de verano" y "Lo imprevisto". El ensayista tinerfeño, nacido en 1910, fue una figura relevante para comprender el sentido de la revista Gaceta del Arte.

Amigo personal de Óscar Domínguez, López Torres se convirtió en una pieza clave para organizar la segunda exposición Surrealista (1935). Preso por defender sus ideas políticas, en la cárcel escribió el poemario "Lo imprevisto", una joya de la literatura canaria que continúa siendo una pieza desconocida por buena parte de la población. El periodista Leoncio González es el autor del guion de un documental ("Los mares petrificados") en el que se ponen en valor los sucesos que precipitaron su muerte prematura (29 años).

Antes de ser fusilado en el año 1937, López Torres sufrió un accidente de barco -en una zona bastante próxima a la que lanzaron su cadáver los leales al régimen franquista- en el que perdieron la vida dos de sus compañeros. Él salvó su vida, pero el destino quiso que su final estuviera ligado a su última tumba, el mar.



"De noche ya, gritando mis ausencias,
buscaba yo en las playas las formas
que dejaban las chicas en la arena."

Domingo López Torres.

LA VOZ BRUTALMENTE APAGADA por Francisco Arias Solis

"¡Cómo atreverse a destacar un nombre de esta inmensa selva de nuestros muertos!", escribía el enorme poeta Pablo Neruda. Pero es que el nombre que voy a pronunciar está tan atravesado de tantas significaciones que al pronunciarlo se pronuncian los nombres de todos los que cayeron en Canarias defendiendo la materia de sus cantos. Si la barbarie franquista hubiera buscado por todos los rincones de las Islas Canarias a quien sacrificar, como se sacrifica un símbolo, para intentar poner fin a la poesía, como si ello fuera posible, no se hubiera hallado, en nadie ni en nada como en este ser escogido. Estará muerto él, ofrecido como una azucena, bajo el mar en que sus enemigos le arrojaron, pero su voz estará por siempre viva, en la memoria de los hombres.

No sé como precisar su recuerdo, realmente del gran poeta canario Domingo López Torres tenemos muy pocos datos y la mayoría se los debemos al poeta Andrés Sánchez Robayna, pero sus poemas ya empiezan a aparecer en las antologías de la generación del 27. Una vez leído un poema de López Torres, no lo olvidaremos, ni perdonaremos nunca el asesinato de quien consideramos uno de los más altos exponentes del surrealismo español y uno de los escritores españoles más comprometido con las poéticas de las vanguardias. He querido traer ante vosotros el recuerdo del más joven de los vanguardistas canarios, del que dijo su amigo y escritor Eduardo Westerdahl, que era "la ternura de un surrealista al servicio de la revolución".

Domingo López Torres nace en Santa Cruz de Tenerife en 1910. Sus escasos medios económicos le obligan a dejar sus estudios y tiene que trabajar desde muy joven, primero de orfebre y posteriormente en un servicio consignatario. En 1935 ya disponía de una librería-estanco, llamada "Número Cinco", donde se celebraba una tertulia política y literaria. A los dieciséis años publica su primeros poemas en la revista Héspérides, en la que también colaboran los que serían sus compañeros de generación Eduardo Westerdahl, Pedro García Cabrera, Domingo Pérez Minik... En el verano de 1929 escribe Diario de un sol de verano , que no sería publicado hasta 1987. En 1930, fue uno de los impulsores de la revista Cartones, de la que se editó solo el primer número, al sufrir López Torres un grave accidente de barca en la bahía de Santa Cruz de Tenerife, en el que perdieron la vida, sus compañeros José Antonio Rojas y Julio Antonio de la Rosa. Colabora en el semanario Altavoz, dirigido por García Cabrera. Con Eduardo Westerdahl contribuye a la aparición de la revista Gaceta de Arte, en 1932. Revista que estuvo dirigida por Westerdahl y de la que López Torres fue un redactor muy activo. Al año siguiente, André Breton y Paul Eluard solicitan la colaboración de López Torres para una encuesta en la famosa revista francesa Minotaure.

El 4 de mayo de 1935, llegaron a Tenerife André Breton, Jacqueline Lamba y Benjamin Péret, invitados por el grupo de la Gaceta de Arte, el día 11, del mismo mes, se inaugura la Exposición Surrealista en la capital tinerfeña. Los surrealistas franceses regresan a París, el día 27, tras una larga actividad artística e intelectual. De esta experiencia nace el Nº 2 del Bulletin International de Surréalisme en el que se incluye el Manifiesto Surrealista firmado por Breton, Domingo López Torres, Agustín Espinosa, Benjamin Péret, Pedro García Cabrera, Eduardo Vesterdahl y Domingo Pérez Minik. López Torres en su artículo "André Breton y Tenerife", publicado en la Gaceta de Arte, proponía un nuevo mapa "el de los países con una misma preocupación espiritual". De todos los poetas canarios, López Torres es sin duda el más comprometido con el ideario bretoniano, tanto en lo propiamente poético como en las posiciones ideológicas. López Torres edita, por otra parte, la revista Indice, de la que solo se publica el primer número. López Torres se distinguía en esos momentos tanto por sus actitudes estéticas cuanto por su ideología socialista radical, expresada en diferentes artículos y -muy activamente- en la vida política de Tenerife. Fue un divulgador del socialismo, sindicalismo y surrealismo, dispuesto a "sacrificarlo todo por el éxito de nuestras ideas".

Cuando se produce la sublevación militar de 1936 es apresado y conducido a la prisión de Fyffes , en la que escribió los poemas de su libro Lo imprevisto (inédito como tal hasta 1981). El escritor exiliado José Antonio Rial, gaditano que vivió desde su niñez en Gran Canaria y que estuvo relacionado con el grupo surrealista de Gaceta de Arte, publicó en Venezuela, en 1969, el libro La prisión de Fyffes en el que se describe con rigor el ambiente sórdido del lugar. "resultaba difícil superar la prueba de lo escatológico humano", un "vivir en cloacas" en un recinto inadecuado para encerrar en él al elevado número de personas que allí tuvieron que enfrentarse a muy duras condiciones físicas y morales.

En febrero de 1937, Domingo López Torres fue arrojado al mar con otros compañeros enfundados en sacos. No olvidaremos ni perdonaremos tan horribles asesinatos. No podremos olvidar nunca estos crímenes, ni perdonarlos. Nunca. Y como le dijo al mar, su amigo el poeta Pedro García Cabrera "... si quieres quedarte con la verdad de sus sonrisas, / devuélveme su muerte al menos, / su muerte es mía y no te pertenece".]



LOS RETRETES (3 DE LA MAÑANA)

Violadas espirales de la prisa
de continuo correr, ruidos internos
por los ocultos cauces sin fronteras
-laberinto sin dónde, afán sin freno-.
Rompen el sueño, la risa, los colores,
la dolorosa acelerada espera
pródiga en la promesa, el ala, el premio:
verse ascender, ligero, en pleno vuelo,
hacia un cielo, otro cielo, y otro cielo.
Mientras la oscura cloaca de desdenes
insuficiente para tanta ofrenda
salta sobre la geometría de los bordes
inventando rizados carruseles.
La brisa azul de las primeras horas
rendida abiertamente a su destino
abre obstinadamente estrechas calles
en la espesa ciudad de los olores,
poniendo una aureola al desahogo.
No hubo consigna audaz que contuviera
a los don pedros de los tres salones
saltando en frenesí por corredores,
empinadas trincheras de prejuicios.
Los traicioneros vientos, firmes flechas,
se quiebran ante el toro acorazado
del quererse volcar, romper la brecha
de altas severas órdenes cuadradas
suplicantes, encendidos ruegos.




POEMA DE LA LANGOSTA

(Caísteis sobre el lecho de los agricultores
asesinando un sueño de libras esterlinas)

I

Vientos y arenas, y plagas
para recordarte
lo que tú bien sabes
que lo saben todos:
que nadie lo sabe
-¡ah, si, continente!

II

Porque yo quise pararme
y el viento no me dejaba.
Me empujaba sin piedad.
Pero yo quise pararme.
Luego, transparente de todo,
yo, por un mar sin cristales,
sin dónde, ni cuándo, nada.
(Los cielos deshabitados
y los mares sin ventanas.)

Me clavaron sin piedad:
las chicas en el sombrero,
los chicos en la solapa,
con alfileres de acero.
El mapa de mis desvelos
-sin norte, sin sur- cortado
por franjas verdes de sueño.

Y Yo, aviadora, en el cielo,
navegando de costado.
Rotas las alas del miedo.
En manadas. Oprimida
por las parades del viento.

(Sí, hemos borrado de nuestro itinerario,
para futuros viajes,la escalas de las islas.)

III

(Obispos, concejales, militares y curas- de gala- marchan al campo
a exterminar la plaga de langostas.
Ingenieros agrónomos, con ametralladoras
en los picos más altos de las islas
-lejos de la indiscreta mirada de los tontos-
(los nativos tienen los ojos secos de mirar siempre al cielo)
Archivan comprobantes para confeccionar nóminas espaciales.)

[1932]


["De lo imprevisto" (poemario). Tenerife. 1980]



ESCÁNDALO

Perdidos en la noche de aquel cine,
más allá de las últimas butacas,
muy cerca de los goces y venturas,
tú y yo, por las aceras de la gente,
en un film que no acaba y siempre empieza.
Recuerdo que Anny Ondra eran tus pechos,
tus ojos y tus labios,
que andaban dislocados
por todos mis pasillos interiores.
¡Qué júbilo y qué gritos!
Así entramos en el mundo de los velos
que inventó la pantalla y los suspiros.

*
Ayer fueron sorprendidos en un cine de esta localidad,
pisoteando la moral burguesa, dos novios, en un
estado tal de limbo y desvergüenza, que tuvo que
intervenir la fuerza pública. Otras parejas aplaudían
desde las últimas butacas.





El poeta surrealista canario López Torres con André Breton,
Jacqueline Lamba y Benjamin Péret en camello.