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viernes, 4 de mayo de 2012

6854.- MARTA SCHOFS DE MAGGI



Marta Gladys Schofs de Maggi : nació en San Nicolás (Buenos Aires, Argentina) en 1940. Es Licenciada en Servicio Social, Técnica Superior en Administración de Personal. Coordinadora de Grupo Operativo. Psicología Social. Capacitación Docente Nivel III. Actualmente cursa una Maestría en Comunicación. También Consultor Familiar y Coordinador de Escuelas para Padres. Directora de Proyectos y Directiva de ACI - Asociación Civil de Capacitación Integral, Presidenta del Instituto José F. Bogado y Directora de la Revista Oñondivé de esta Asociación, Columna “Desarrollo Nicoleño” por LT24, Radio San Nicolás. Ha realizado distintas Investigaciones sobre San Nicolás y otros. Ha dictado conferencias en el País, Uruguay, Chile y Paraguay. Pertenece a varias Instituciones.  Integra más de cincuenta antologías de Poesías y Relatos realizadas a nivel, zonal, nacional e internacional. Ha recibido numerosos premios provinciales y nacionales y ha sido jurado en varios concursos. Ha participado en diferentes muestras plásticas. Reside en su ciudad natal.
Ha publicado cinco libros de poemas: Esta Mala Costumbre de Andar en Carne Viva, con prólogo de Gustavo García Saraví (Editorial Cuadernos de la Brújula, 1978), Conjuro para Seducir a la Tristeza, (Fundación Argentina para la Poesía, 1985), Ensayo para Acosar el Reverso del Llanto (Ediciones Marymar, 1991), En un Exilio de Espejismos (Editorial Vinciguerra, 1998) y En los Indicios de la Luz (Ediciones Botella al Mar, 2007). comunicarse: mail: martaschofs@arnet.com.ar



EN LA PIEL DEL POEMA

Es necesario ser testigo, estar aquí
indomable frente a los enigmas
que se multiplican en nuestra esencia
y a pesar de las rodillas sobre la tierra
de los huesos que crujen en un sueño de minerales
de la memoria que se quiebra en un abismo de mareas
sustento de campanas doblando el agobio
venciendo la inercia, murallas
en línea de fatiga, señal
del sitio exacto donde se refugia el dolor
que me invade, mérito (cuestionable)
de atar las propias muertes
de adherir a sus abismos,
contarlas una a una, hasta que se acallan
con vertientes de jazmines, sedientas
cuando en las cuencas, en el páramo
de mis noches habita el tigre, muerde
las alternativas del sollozo
- se dispersa en amarillo –
y en posesiva exigencia, con sus garras
se adueña del lamento y de la semilla
prodigios
en la creciente que me inunda.

Del libro Conjuro para Seducir a la Tristeza (1985)





UN MINUTO PARA MI

“La muerte es el silencio entre el polvo
entre la memoria...”
VICENTE ALEIXANDRE

Un torbellino nace en hachazos
esperanzados, sé que es un absurdo
y aún así, me clava en la base del cráneo
sus banderillas de angustia,
sentir que todo ya es inútil.

Y astillas que me persiguen
con su verdad.

Y sin embargo igual que si mis días
fueran los últimos destellos de un cometa
destinado a darte fuerza.
Trato de anudar las brisas al espejo
de un charco, sin dejar allí mi imagen
prendida al fantasma de las tinieblas,
pero esa necesidad de pensar
-maldita costumbre-
me lastima, recorto el perfil del miedo,
bordo un tapiz con lágrimas
lo cuelgo en un pequeño cuarto vacío
del cerebro y salgo a caminar.

Quiero un minuto para mí, quiero
un simple minuto. Escapo.
Me duele tu mirada que pregunta
¿hasta cuándo Dios mío, hasta cuándo?

¡Sé que estamos de paso!
Si fuera posible transmitírtelo.
Darte a través de mis manos
la paz necesaria para decir hasta mañana,
cerrar los ojos y sonreír. Pero no podrás,
Se que no podrás y lo peor es cortar
el lazo con el amor, ese, tu viejo amor,
ello es tan difícil como evitar la sal del mar
o que el aromo se vista de amarillo.

Afuera, el aire me golpea el rostro
al igual que una bufanda con sus flores.
Seco mis lágrimas.
Me muevo y no estoy sola
está aquí, avanza a mi costado.
La intuyo como el sonido
de las semillas que germinan
en el abrazo de la tierra. Mi latido
y la sombra jugando. El cansancio,
nada es suficiente, ella está
con su ámbito de engranajes rotos,
montañas despojadas de verde
la marea alta y el principio de Luz.
Porque aunque quiero estar sola
la muerte está a mi lado

(Claro que respeta mi silencio
y calla.)

Del libro Ensayo para Acosar el Reverso del Llanto (1991)





CUANDO LA MATERIA YA SEA NADA.

"Un tiempo intacto
como el alba sagrada entre los pinos"
CRISTINA PIÑA.

1

La muerte tiembla en los espejos.
Delirante perfil de miedo,
inasible textura de alas,
puñal entre mis ojos,
desplegando los instantes.
Y me siento indigente.
Nudo,
latido.


2

Origen de los ardores,
triángulo,
estrella
Huracán del horizonte.


3

Túnel insólito.
Voy hacia quien fui,
estrategia de grises.


4

Me recuesto contra el absurdo.
Las imágenes surgen,
cicatrices quemantes.
Rosario clandestino.
Piedras con vestigios de rocío.
Vibraciones del amanecer
fulgurante de mis huesos,
acosando el olvido.


5

Instante susurrando escalofríos.


6

Cuando la materia ya sea nada
y el traslúcido cuerpo mío
vague sobre el puente
- en una despedida -
empañaré superficies,
Río que se desliza,
barrancas infinitas.


7

El porvenir es un exilio,
el relámpago de la pasión
se desvanece
en un sol imprevisto.
Indescifrable la palabra será
un camino de esplendores
flotando entre espigas.


8

Y nuevamente.
Nudo,
latido.
Cuando la materia ya sea nada.
Manojo,
huella.
Me iré: susurro de álamo herido.
Así me iré:
levedad desnudando el más allá.
Cuando la materia ya sea nada.

Del libro En los Indicios de la luz (2007)




SOY DUEÑA DEL ASOMBRO

Cuando mi armadura
de complejísimas defensas
ha sido descuartizada,
va cayendo en pedazos,
se desprende poco a poco
en cascarones que aún
me golpean con fuerza,
soy dueña del asombro.

Hambrienta de ternura
me siento desnuda,
deshecha en la dimensión
de territorio sin fronteras
y las pequeñas muertes,
confusas espectadoras de mi urgencia
se resisten, pujan por invadirme
y entonces, inauguro la sonrisa.

Reinvento la absurda fantasía
de dar a luz un poema,
corro junto a mis hijos
tratando de enlazar el viento,
me cobijo en esta piel
que lleva tu nombre
y recién puedo vivir
esa niña dolida de miedos
y ocultas memorias
que me habita.

Del libro Esta Mala Costumbre de Andar en Carne Viva (1978)