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miércoles, 9 de mayo de 2012

6889.- GUSTAVO BATISTA CEDEÑO




Gustavo Batista Cedeño. (Poeta y escritor). Nació en Los Santos, PANAMÁ  31 de mayo de 1962. Murió en la ciudad de Panamá, el 3 de julio de 1991. Estudió en la Universidad de Panamá, en donde obtuvo el título de Licenciado en humanidades con especialización en Geografía e Historia, y fue miembro del taller de poesía del profesor Pedro Correa Vásquez. Publicó poemas en la prensa local y en la revista 'Palabras Públicas', así como póstumamente en la revista Maga y Viceversa y en la página 'Mar de Fondo' del diario El Panamá América. Antologado por Jaime García Saucedo en Poetas jóvenes de Panamá 1969-1982 (Editorial Signos, Panamá, 1982), mereció el Premio 'Universidad' 1981, organizado por el Departamento de Expresiones Artísticas de la Universidad de Panamá, por su poemario Deseos, nunca realidades (DEXA, Universidad de Panamá, 1982).  Áncora es su obra póstuma. El Instituto Nacional de Cultura honra su memoria al crear en 1992, con carácter anual, el Premio de Poesía 'Gustavo Batista Cedeño' para autores menores de treinta y cinco años.  (Tomado de: Batista Cedeño, Gustavo.  Áncora y otros poemas /  Gustavo  Batista  Cedeño.  -- Panamá :  Impresora  La Nación, 1992.  -- 70 p.)






El dolor es hoja seca
dejada en el confin
donde las horas duermen.

Y se mueren los días
como mueren la tarde
y las semillas del invierno.

Y sobre un camino de lloviznas
avanzamos,
como sendas conducidas hacia el alma.






La tarde es de vagas ondas
cuando lejos se proyecta la mañana.

Silbaron los pensamientos
y tierras y aguas desquiciaron
la envoltura del tiempo caprichoso.

Subí en la luz de blancas imaginaciones
y el universo secreto
fue sombra:
deseos, nunca realidades.

Ya no son los torbellinos de los mares;
suelen ser las almas enjugadas
las siluetas de la tarde
y, a veces, solo a veces,
las huellas que circundan
he aquí las remembranzas.






Quiero escribir un poema
allí en el aire
donde no son ajenas las palabras
y donde el silencio es para todos
un verso que calcina lo imposible.

Quiero herir las circunstancias
que hicieron de mi barro
otro hombre sin aliento

para recordarme
que siempre estuve en los escritos
que hablaron de un sol
sumergido en las barcazas.
¡Soy el mismo!
junto al comienzo y junto al término
de todo lo posible,

Voy descubriendo que soy uno en todos
y que estoy aquí
porque es el momento de ahorrar
las palabras:

Es tiempo de tomar las horas
como se toman los frutos caídos.







Deja que el ruiseñor
cante entre las ramas
de cualquier árbol
deja que cante
aunque las ramas hayan
perdido su follaje.
¡En un entorno
de despojos
la verdadera canción entonará.













47.


Desde el nido el ave atisba
La brizna de su lecho cabe
cien veces entre el viento.




48.


Los pies lloran
y un ritual evoca las sendas
que un día transitamos.




51.


No es el contorno del espejo
lo que busco.
Miro al centro
donde mi sueño es un mendigo
que rompe mil aldabas.




52.


Si me fuera posible vivir
esa vida no vívida
que son todos los sueños
que me faltan.






79.


No busques escondrijos
en rostros que te pertenecen,
ni turbes la cautela
           de esta luna que no entiende
que es propicio el llanto
como el fuego en las canciones
de una hoguera




80.


¡Alma mía! No esperes la noche
para vaciar estas aguas que golpean.


Cerremos los ojos para crearla
y entre el murmullo de las cosas
que no vemos


levantemos otra vida.






81.


El polvo que nos cubre
es ya hueso desgastado.
Acaso un soñador podrá decirnos
a dónde van los cuerpos tan ebrios
de dolor.






82.


Hasta las piedras saben
que más triste que lo triste
no es recordarte que el dolor
se quedó sin ataduras.






83.


Ser frágil y no serlo,
ser el agua y encontrarnos
con la roca;


Ser camino y descubrir
que el fuego puede
nacer de nuestras bocas.






84.


Estoy aquí,
ahora mi presencia le sucede
a un sueño
        que quizás algún día soñé






85.


Jamás encontraremos las orillas.


La roca que doblega
ha de estar siempre al centro
del camino.






86.


Demasiado cerca de lo triste,
lo sé.


Sólo así se está
muy cerca de la vida.














La sombra besa el suelo
y el espacio con un cuerpo
se alimenta.


Hay nidos que se quedan solos
en las ramas
junto al sol.