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sábado, 12 de mayo de 2012

6935.- LAWRENCE DURRELL


 Lawrence George Durrell (1912-1990)

Nace en Jullundur (India), aunque regresa aún muy niño a Inglaterra (Bournemouth) donde se instala su familia y allí pasará su adolescencia. Ya en su juventud, comienza a escribir poemas y novelas y se va a Londres y a París donde tiene la oportunidad de mezclarse con los intelectuales de la época, algunos de los cuales, como Henry Miller, marcarían una indudable impronta en su devenir literario. En esta influencia probablemente radique su inconformismo: él mismo se autodefine como "an angry young man of the thirties" y esta actitud "anti establishment" queda suficientemente reflejada en su conocido libro titulado The Black Book (1938), prohibido en Inglaterra durante mucho tiempo debido a las atrevidas descripciones de tipo sexual en las que se recrea. Es un autor muy polifacético, cultiva la novela, la poesía, el teatro y el relato corto y resulta una personalidad atractiva por su originalidad y valentía en el tratamiento de temas tabúes en la sociedad británica de mediados de siglo. Los años inmediatamente anteriores a la segunda guerra mundial los pasa en Corfú y, cuando Grecia es invadida por los nazis, escapa a Egipto (Cairo y Alejandría), donde trabaja en varios puestos para oficinas de prensa e información. Una vez terminada la guerra vuelve a Rodas a trabajar para los aliados y después pasa un tiempo en Argentina, Yugoslavia y Chipre.
En 1957, divorciado ya dos veces, viajero incansable y con proyectos literarios ya maduros, publica Justine, la primera unidad de lo que más tarde sería The Alexandria Quartet. Se trata del primer gran éxito, que le permitirá un cierto desahogo económico para asentarse en el sur de Francia y dedicarse por completo al cultivo de su vocación literaria. En Justine podemos advertir ya algunos de sus planteamientos narrativos en germen: su interés por la estética modernista, su éxito en la exploración de nuevas doctrinas sobre focalización y perspectivas diegéticas, su preocupación por el tiempo y el espacio, su obsesión por la forma en que el novelista ha de enviar el mensaje. Todo ello demuestra que se siente profundamente atraído por la complejidad del arte narrativo tanto en su fondo como en su forma.
Fustigador incansable de la sociedad represora heredada de la época victoriana, siguió escribiendo hasta poco antes de su muerte sobre la Inglaterra puritana, en su opinión, oprimida social y moralmente. No en vano, resultó ser muy pronto un escritor incómodo para el "establishment" británico. La antipatía fue mutua ya que Durrell nunca se sintió a gusto en Inglaterra y solía criticar con dureza el carácter inglés. Algunos críticos coinciden al señalar que si la época victoriana con sus rigideces morales no hubiera atenazado a la Inglaterra del XIX, Durrell no hubiera tenido temas en los que cifrar su inspiración. Sin lugar a dudas es un novelista más conocido fuera de su país que dentro de él. A veces este desconocimiento resulta sospechoso: prestigiosos críticos como Michael Ratcliffe en su archiconocido libro titulado The Novel Today (1968) dedica a Durrell solamente 7 líneas. No obstante, en Francia, Alemania y EE.UU resulta un novelista necesario e imprescindible, al igual que en Buenos Aires, Méjico o Caracas, donde sus novelas se venden por millares y circulan abundantemente en excelentes traducciones. En España tampoco ha sido bien recibido. En su época de grandes éxitos sus novelas fueron satanizadas por una sociedad excesivamente conservadora y sólo últimamente la crítica especializada le empieza a hacer un hueco. Su famoso cuarteto se introdujo en nuestro país de forma muy restringida a través de las traducciones sudamericanas y hubo que esperar hasta 1971 a que Edhasa lo tradujera en España.


Su producción poética.
Lawrence Durrell inicia su producción literaria escribiendo poesía, aunque no va a ser ésta precisamente la que le va a otorgar su fama. En cualquier caso, no podemos por menos que tomar en serio una producción poética importante, de grandes efectos contrastivos, bien modulada y a tono con un posible lector buscado y elegido por el propio autor ya en la década de los '30. Al igual que sus dos poetas más admirados: W. H. Auden y T.S. Eliot busca con su poesía el equilibrio cósmico, indaga en la necesidad cosmológica de integrar a ese hombre imperfecto en una cierta dinámica ecológica. Se nos muestra como un continuo recordatorio de que la vida es rica en sensaciones y que es necesario saborearlas. Sus versos son temperamentales, melancólicos, solitarios, a veces humorísticos, incluso grotescos, pero nunca sarcásticos. No existe una línea clara de evolución en su poesía pero sí claras diferencias entre unos poemas y otros. Siguiendo la clasificación de G. S. Fraser (véase bibliografía) la producción poética de Durrell podría encuadrarse en 5 categorías diferentes:
- Los poemas líricos: suaves, musicales, encantadores.
  Los poemas descriptivos: reflexivos, amigables, meditativos.
  Los poemas cómicos: ligeros, satíricos, agradables.
  Los poemas-¬dedicación: psicológicos, elegíacos, compasivos.
  Los poemas líricos cortos: artísticos, metafísicos, musicales.

Lawrence Durrell no ha sido nunca considerado como un poeta de gran talla pero sí como un poeta importante de segunda fila. Sus versos no son mejores que los de los poetas consagrados pero en ocasiones pueden ser tan buenos como los de éstos. Si el autor tiene fama de charlatán y sensual en su prosa, no es este el caso de su poesía. En ella es sincero, no sobran las palabras, sus versos son ricos en contenido y poseen una finalidad claramente diferenciada. Entre sus colecciones poéticas (la última reúne lo mejor de su producción en verso) podríamos citar las siguientes:

  Ten Poems (1932)
  Ballade of Slow Decay (1932)
- Transition (1936)
- A Private Country (1943)
  Cities, Plains & People (1946)
  On Seeming to Presume (1948)
  The Tree of Idleness (1953)
- The Ikons (1966)
  Collected Poems 1931-74 (1960)




Verano en Corfú

Por fin los verdaderos días de verano,
cuando, desde el salón de baile de la fragua roja,
el sol herrero forja
nuevos arietes para la carne,
desde la negra armería
acero para nuevo pedernal.

No escucharé nada que entristezca. La estación
yace abierta como una mujer, acumulando,
secreta, madurez a madurez. El deseo, un higo negro,
es arrancado otra vez del vientre de la razón.
Nuestro verano está grueso, grávido por fin.

Todos vosotros, que conocéis el deseo en estos mares,
reclinad ahora como los frutos
el alma o los avíos para la soledad. Las Hespérides
se abren. Esto es el limbo, el mar en calma.
Sellad el ojo de vuestros cíclopes,
silenciad el tambor del Tiempo.

Versión © Gerardo Gambolini




Summer in Corfu

At last the serious days of summer,
When from the red forge dancing,
The blacksmith sunshine hammers
New beaks for the flesh,
From the black mint
Steel for new flint.

State me no theme for misery. The season
Like a woman lies open, is folding,
Secret, growth upon growth. The black fig
Desire is torn again from the belly of reason
Our summer is gravid at last, is big.

All you, who know desire in these seas,
Have souls or equipment for loneliness, loneliness,
Lean now like fruitage. The Hesperides
Open. This is the limbo, the doldrum.
Seal down the eye of your cyclops,
Silence Time's drum.