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lunes, 14 de mayo de 2012

6981.- KHET MAR

Photo: © Than Htay



Khet Mar nació en Birmania en 1969. Es autora de la novela Salvaje Noche Nevada y de varias colecciones de cuentos, ensayos y poemas. Su obra ha sido traducida al inglés, al japonés y ahora al español.

Khet Mar es una escritora en exilio. Lo que significa, dice Antopolsky, “que ella viaja, y en última instancia vive, con un des-lugar portable”. Vida en el pabellón de la muerte nos habla sobre su exilio en su propio país, y Primavera para mí sobre Pittsburgh, sobre el lugar donde toma asilo desde hace dos años. Los tres poemas no nos traen sino el testimonio del asilo.

OBRAS:

The novel Wild Snowy Night has been translated in English and Japanese and has also been made into a film.
The essay Night Flow which described the poverty in the village Khet Mar grew up- Maletto.
The storyMidnight Callers which recalls Khet Mar's experiences being arrested and maltreated.
Khet Mar has also published several collections of short stories, essays and poems.






Translation: Román Antopolsky


Entretejida en la lid

Hace tiempo se había desavenido–
aunque el entrelazo solo y
yo en mi espacio.

Al buscar darle claridad y
tomar distancia de un manojo de nudos
en mi mente, en mi corazón,
oyendo, viendo,
percibiendo, imaginando
a cuántas cosas quedé adherida y apresé
enlazándome con lo perplejo.



II

¿Debo proseguir?
¿Volver al espacio primero?
Aunque
Guardo la expectativa algo resuelva mi trama
Siento la delicia de guardar la expectativa
Y pienso en el sentido de tal delicia.
No me avengo a ese sentido, me confundo.

El lazo no se suelta
y no logro regresar.
Sin amanecer ni luz de luna
a mitad de camino no veo ni estrellas.
Me detuve y me volví a ver:
estoy perdiendo el canto que cantaba antes.






Melancolía que asedia

¿De qué modo decirlo?
Quieto y lacerado este cuerpo avatar
aunque aún permanece y se abate.

En un parpadeo
mi alma en viaje vuela todas las millas–
tantos planetas.
Colecciono las esperanzas dispersas.
Las apiño en un ansiar hueco, desfondado.
Sólo al regreso al refugio frágil
Me doy cuenta he traído abundante nada.

Alguno –y no sé cuál,
Cuál, no sé –el deseo–
He de seguir – seré feliz
donde sea que esté; lo que fuere que vea
veré con imaginación hambrienta
un vivir que sea mío,
algo que quiera por demás,
un mandato innegable.

Por la noche . . .
en la habitación doy un suspiro
al caer la nieve,
ella se le acerca secretamente
creando algunos minutos de esplendor.
Cómo proseguir el resto de mi vida ellos
profunda y silenciosamente
habrán de hablar.






Nostalgia tal

¿Entenderías si
dijese cuánta
nostalgia me ata?

Las manecillas en la juventud:
partir ensangrentada:
día y noche:
gemir en el dolor:
luna en su luz siempre lejos:
un sueño blanco:
lágrimas encarnadas:
todo
con tal anhelo no habría
si no anhelase yo tanto.

Mi pena es nostalgia
mi fuerza es nostalgia
mi ser es nostalgia
intempestivamente
atribulada siempre
irremediablemente intolerable
en el pecho pus
mi mente maldita.

De esta nostalgia imperecedera sola
yo me enorgullezco
como la que siente
como la que carga yo
existo en mi vida.