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lunes, 14 de mayo de 2012

6993.- JULIA SARACHU


JULIA SARACHU
Nació en La Plata, ARGENTINA en 1976.
Licenciada  en Letras de la Universidad de Buenos Aires, trabaja como profesora en una escuela pública de la ciudad de La Plata. También es investigadora de la cátedra de Literaturas Eslavas de la carrera de Letras (UBA) y cursa el segundo año de estudios de Doctorado en Letras (UBA). Forma parte desde 2003 del grupo que dirige la editorial Ediciones Gog y Magog, especializada en poesía y narrativa latinoamericana contemporánea, y traducciones.

Publicó  Transformaciones (2004), Cuatro ojos ven más que dos (2005), Las bellezas del lobo (2007), Muñequitas rusas (2009); y las traducciones de poesía eslovena El imán del poeta de Simon Gregorcic (2008), La tierra desolada de Alojz Gradnik (2009) y Mujer ajenjo de Svetlana Makarovic (2010), todos en Gog y Magog.


Autoconsistencia

Soy cauta,
no pronuncio una palabra
si antes no explota en mi garganta.
Porque pienso,
cada transformación
inmoviliza el universo.
Yo misma
soy una estrella congelada
que viaja del centro a las aristas
y sólo al profundizar en su centro
se libera.
No quiero
servidumbres encubiertas
ni palabras que debilitan
ni poderes que se deshacen como bosta seca.
Porque cuando Prometeo le dio el rayo a los hombres,
la víbora perdió su veneno
y aquellos su Pan.
Voy a ver
qué se mueve bajo el agua del río
y la tintura del álamo que sangra.

(de Transformaciones, Gog y Magog 2004)



Pampa

A través de la pampa
Continua
yo
soy el único accidente:
se pliegan los caminos
se dirigen los rumores
anuncian
la descarga eléctrica contra mí.
Desde aquí la mirada
multiplica su alcance
reproduce
a mi alrededor
un remolino microscópico
de transformaciones.

(de Transformaciones, Gog y Magog 2004)



Jazbec

Vive en cuevas.
Sale de noche, abre la boca inmensa
aprieta con el paladar y saca el jugo
de los racimos que cuelgan
cerca de la tierra.

Una vez en el viñedo vi un jazbec
lo corrí y después
me corrió él a mí.

Más grande que un gato, más chico que un perro.

La gente cría perros salchicha
para que entren en las cuevas
para que saquen
a los jazbeci con los dientes
y los dueños los matan a palazos.
Como son ricos para comer
los descuartizan
pero si con grasa de jazbec
se tocan el pelo
les queda blanco
porque es ácida
la grasa de jazbec, también se usa
para curar heridas.
Y los perros andan lastimados
y los dueños con el pelo blanco
después de matar
un jazbec.

No trepa los árboles
se desplaza por el suelo;
animal de cuevas
jazbec.

(de Las bellezas del lobo, Gog y Magog 2007)





El último recurso

Quería proteger a mi familia
de la destrucción que me rodea,
sacarlos de la batalla
de los ángeles y los demonios
que se desató hace tiempo
en Babilonia.

Dejamos todo,
la casa cerrada con el televisor,
la cama,
los armarios de ropa,
solo conservamos algunas prendas,
lo más cómodo y abrigado
para emprender un largo viaje.
Llevamos pañales,
cosas de aseo,
toallas,
mantas,
zapatillas y borceguíes,
y las mejores camperas.
Dejé los muebles y
las plantas en maceta,
y con dolor a la mascota
porque no había lugar suficiente
en nuestro pequeño auto
de tres puertas, modelo 99.
Llevamos una compu portátil,
no sé para que,
pero la cargamos,
y el GPS.
Yo me llevé algunos libros,
la biblia, el i ching, las obras completas de Borges.
Edgar Allan Poe completo,
y Shakespeare.
Y los libros que hice yo, para
tener una versión en papel
de mi memoria.
Salimos lo más rápido posible
cruzamos la llanura pampeana
por la ruta vimos
los campos arrasados de soja
y cada tanto un olor penetrante a bosta fresca
de los animales hacinados en los feed lot.
Pasamos hacia Córdoba
estaba llena de orgullo
y demasiada gente altanera
oriundos
de Capital Federal.
Decidimos seguir,
fuimos a San Luis
porque tengo parientes eslovenos
que viven y nos dijeron
que las cosas iban mejor por allá.
La gente era más sencilla
los gobierna
el tirano ilustrado
y la estructura medieval de todas las provincias del norte
este y oeste
y cuyo,
adquiere un matiz moderno y progresista en ese lugar.
No nos sentimos mal, pero era
una zona árida y rocosa
quisimos investigar un poco más.
Catamarca era un paisaje
hermoso,
pero la dinastía que reina hace siglos
no es culta
y gobierna
con absolutismo y crueldad.
Continúan
en el período
colonial.
Seguimos hasta San Juan,
nos internamos en el valle de la luna,
en eso vemos un alambrado, dejamos el auto,
bajamos,
atravesamos las vallas cargando
al bebé,
el alambre de púa nos arrancó la ropa,
desnudos subimos la cuesta,
queríamos recibir la mañana,
jadeando llegamos hasta la cima,
queríamos ver
la salida del sol,
hasta que nos topamos con una depresión espejada
de 300 kilómetros de diámetro
llena de agua con cianuro
de la Barrick Gold.




Y todo continuará como siempre.

Cuando la nostalgia de las formas
llora, llora,
y se deshace caleidoscópica.
Cuando el hombre es hombre,
y luego un pez,
y una nube vaporosa;
llora, llora,
y se mira al espejo
y le gusta verse llorando...
Entonces yo,
la serpiente venenosa
volveré a hacer el mal.
Y todo continuará como siempre.




Narciso

Dentro del embudo de zinc
relampaguean sobre mí
lumínicos.
Rebotan y se expanden
como el eco retumbante de un amor deseperado.
A mi paso se prolonga
el húmedo reflejo.
Veo,
a lo lejos,
nuevamente mi propia imagen.




Nautilus

Lenta transformación
de las cosas
sobre la superficie
extensa
de la ola.
A gran profundidad
silencio:
para la búsqueda de sí
que experimenta Nautilus
en elástico zig-zag.
Veo de cerca.
Voy a esperar
desde aquí,
la explosión de su corazón dinamita.




La muerta

Demasiado entusiasmo
desborda en una curva.
Harta de cosas
explícitas o sugeridas.
( Mejor dicho ),
harta de cosas;
abandono.
Y
encuentro el verso
entre la bruma
en el sinfín que se ahoga
la recolectora de algas.




El ahorcado

Entre el cielo y la tierra:
liviano.
Como en un sueño
ajita el aire
con sus suaves movimientos.
El oficio pendular
de su cuerpo suspendido
marca
un ritmo obsesivo
en la cabeza
una sensación
de vértigo en el pecho
que se abre
se infla de oxígeno
y transforma
ante mis ojos
de la naturaleza
la muerte.





Tetsuo

Tetsuo.
El príncipe de lo multiforme
expira luces y colores
en el instante previo a la explosión.
No imagina Tetsuo
que sus manos tranquilizan
la ondulante incertidumbre de los planetas.
No imagina Tetsuo
Que el laberinto digital de sus pulgares
resuelve el misterio del tiempo.
Del viento.
No imagina Tetsuo
la insignificancia de la capa y el cetro;
no imagina el origen de su poder-hacer.
No imagina que el hombre lo observa
y sólo ve,
los dramáticos vaivenes de su anatomía.





Astronauta

A gran velocidad
deja atrás
una multitud de tallos vencidos.
De a poco la Tierra
transforma el recuerdo,
un planeta más...
Traspasa
la fragilidad de una capa
y siente
el desamparo del último sonido.
Una bocanada lo succiona
espacio adentro
Venus ya no late
como mariposa translúcida
también es
un planeta más.
Magnitud que inutiliza
la velocidad de su nave.






Terrible Monstruo

Comenzó por devorarme.
Vi como
hambriento
empujaba con sus músculos las olas.
Ahora
en su interior
no opongo resistencia.
Y sin miedo
abro los ojos.
Mientras caigo por su garganta
acepto con placidez
las transparencias y los nácares
la turbulencia de las algas
el movimiento voluptuoso
de los peces
la fogosidad de los corales
febril
a través de las corrientes hasta marearme...





La Virgen Niña

La Virgen niña
duerme a la sombra en el desierto arenosa.
Sueño de rosas
para la Virgen de las cosas.
Total hay un Dios, adentro y afuera
(de la enredadera).
Y como el perfume de la indiferencia:
pura inocencia cambia de forma.





Octopus

Octopus se desplaza
En repentinas convulsiones:
Rodea las formas
Hasta inundar
Todos los intersticios.
A ojos cerrados
Expande sus puntas
Contrae sus puntas
(no sin dolor)
y atrae hacia sí el alimento.
En las profundidades
Para Octopus
No hay decepciones...





Pampa

A través de la pampa
Continua
Yo
Soy el único accidente:
Sobre mi cuerpo
Se pliegan los caminos
Hacia mí
Se dirigen los rumores
Que anuncian
La descarga eléctrica
Contra mí.
Desde aquí la mirada
Multiplica su alcance
Reproduce
A mi alrededor
Un remolino microscópico
De transformaciones.




La revelación mesmérica

Mejor así,
inmóvil.
Porque observo;
el movimiento de la materia indivisible.
Desde aquí, ahora.
Mejor así,
invariable.
Porque giro;
y para las agujas del reloj el tiempo no es lineal.
Y ahí ahí,
justo ahí,
en el corazón del silencio
como en la intimidad de mi muerte
parece imposible decir que Dios no existe




La transformación del amor. El esclavo.

La luz de neón
invade democrática:
a la izquierda
filamentos ondulantes en serpenteo tornasol
( probablemente pelo de mujer ).
A la derecha tus manos
y la mitad del sonido.
A ras del suelo Tacoaguja
circula en busca
de los pies del traidor.
Desde la plataforma tengo suerte
porque todos me miran
y puedo reconocerme
en sus pupilas.
Ahí ahí,
estoy yo.
Recibiendo
el amor de los aplausos.




La transformación del caos. Babaperla

En el equinoccio de primavera
llagaron las arañas.
Del centro a la periferia
establecen alertas
la red de los objetos.
Como el vaivén inmóvil
que decide
la suerte del gato
en torno a la pecera.
Así,
la reina Babaperla
expande sus puntas
desdibujando los contornos.
En el pantano
de un temor oblicuo
nació la esfera.





La transformación de la ciudad. Transeúnte.

Sólo cadencia y ritmo
paisajes cubiertos de autopistas
y veinte muertos por día
gente-remolino
ávida pero sin deseos
frente al kiosco un chico pide
algo... Y despúes otra cosa,
globo globo
a través del lejano oeste
del cercano oriente
yo soy el otro y el otro es yo
hasta que leo: 'neumáticos, alineación y balanceo'
y el río no sale de madre
y el árbol sigue creciendo
debo encontrar primero
la armonía de mi propio movimiento.





Transformación del yodo. Captación tiroidea

Procedo
despreocupada
a la ingestión de iodo radioactivo.
Probablemente tiña mi espuma
con delicados tonos cálidos.
Imperceptible:
materia efervescente
que capta
la agitación de mis partículas.





El fin

Hay un lugar
en el mar
hay un lugar
donde dos mundos niegan
su singularidad.
Manos blancas
para la muerte
en el mar.
Es la Bruma
que desciende
en el límite del horizonte de esta línea.





Océano

Comenzó por devorarme.
Vi como
hambriento
empujaba con sus músculos las olas.
Ahora
en su interior
no opongo resistencia.
Y sin miedo
abro los ojos.
Mientras caigo por su garganta
acepto con placidez
las transparencias y los nácares
la turbulencia de las algas
el movimiento voluptuoso
de los peces
la fogosidad de los corales
febril
a través de las corrientes
hasta marearme.




Tornado

Momentos antes la atmósfera
se vuelve sofocante
la noche
ha descendido
prematuramente.
Nubes
de extraña coloración
corren enloquecidas.
Algunas
se precipitan hacia la tierra
adoptando el aspecto
de esferas irregulares.
En medio de la confusión de masas
en movimiento
ciertos entes vaporosos
empiezan a girar
alrededor de otros formando
la columna del tornado:
una enorme serpiente verde
asoma sus colmillos
resplandecientes.
Puntos oscuros
en las paredes semitransparentes de la tromba
producen una revolución
cada dos segundos.
Repentinamente
la violencia absorbente de los vientos rotatorios
levanta árboles enteros
que sobrevuelan
como pájaros deformados.
Gemidos agudos
no permiten distinguir
el ruido causado
por el derrumbe de edificios
y la destrucción
de otros objetos.
En ese instante frente a mis ojos
Lo hermoso es feo
lo feo es hermoso
revoloteando por entre la niebla
y el aire impuro.




Vesubio

La abertura vuelca
su interior:
materias abrazadas.
Aire
es indispensable
para la combustión.
Sin embargo
sólo veo
llamas crepitantes
evolucionando
con estrépito
hacia el cieloscuro.
De pie
ante la columna ardiente
enajenada.