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miércoles, 23 de mayo de 2012

7032.- MICHEL BUTOR



Michel-Marie-François-Butor (Mons-en-Barœul, 14 de septiembre de 1926) es un escritor francés.
Hijo de un ferroviario apasionado por las artes, a la edad de tres años Butor se muda con su familia a París, donde cursa sus estudios. Graduado en filosofía por la Sorbona con una tesis sobre las matemáticas y la idea de necesidad dirigida por Gaston Bachelard, ejerció por un tiempo de asistente del filósofo Jean Wahl. Al perder las oposiciones a una plaza de profesor, viajó a Egipto para dar clases de francés, enseñando luego en la Universidad de Mánchester y pasando algún tiempo en Salónica (Grecia) y Ginebra, donde se reencuentra con Marie-Jo, con quien se casa en 1958. Tienen cuatro hijos. Ha sido profesor en la Universidad de Nuevo México (1969-1970 y 1973-1974), en Niza y en la Facultad de Letras de la Universidad de Ginebra.
Si Michel Butor es conocido en el ámbito de la literatura francesa, se debe fundamentalmente a su más famosa novela, La modificación, uno de los pilares de lo que se conoció como la nueva novela (Nouveau Roman) y que estaba escrito desde el principio hasta el fin en segunda persona del singular, equivalente en español al "usted". Esta novela fue llevada al cine en 1970, con el mismo título, por Michel Worms. Michel Butor dejó de escribir novelas tras Grados en 1960.
En 1991 dejó también la docencia y se retiró a un pueblo de la Alta Saboya.
En sus primeros libros trataba de conciliar la forma tradicional de la novela con la voluntad de representar el mundo contemporáneo. En ese sentido, estaba próximo a los escritores que representaron precisamente ese nouveau roman, como (Nathalie Sarraute, Alain Robbe-Grillet o Claude Simon). Sin embargo, Butor escogió nuevas formas experimentales, ya en Móvil, una obra ingente, fabricada con distintos elementos (enciclopedias estadounidenses, descripciones de coches, artículos de prensa...) y con la que trataba de representar la sorprendente realidad contemporánea de los Estados Unidos.
Esa vocación de experimentar para representar el mundo se puede encontrar en todas sus obras, ya se trate de relatos de viaje (la serie El genio del luhar), relatos oníricos (Materia de sueños), o de sus colaboraciones con pintores y otros artistas contemporáneos y que recoge en la serie de Ilustraciones). Este trabajo con los artistas plásticos han constituido una nueva dimensión en sus intervenciones literarias, debido a su acercamiento "a", "con" y luego "en" la pintura. Sus primeras críticas (la primera se la dedicó a Max Ernst en 1945) se han visto sustituidas por una serie enorme de textos de tirada más o menos limitada y que ponen en entredicho la noción de obras cruzadas.
Michel Butor después de cuarenta años toma partido en un espacio poético, en el más amplio sentido, en detrimento de una aproximación más tradicionalmente novelesca. Es actualmente uno de los escritores francófonos de mayor nivel reconocido, tanto en Europa, como en los Estados Unidos, Japón, China o Australia.(fue un escritor frances)


Obra

Novela
"Passage de Milan (1954). El paso de Milán
L'Emploi du temps" (1956). Trad. El empleo del tiempo, Seix-Barral, 1967.
La Modification (1957). Trad. La modificación, Seix-Barral, 1969; La modificació, Edicions 62, 1965.
Le génie du lieu") (1958). El genio del lugar
Degrés (1960). Grados

Composiciones narrativas
Réseau aérien (1962).
Mobile, étude pour une représentation des États-Unis (1962).
Description de San Marco (1963). Trad. Descripción de San Marcos, Bassasai, 2000.
6.810.00 litres d'eau par seconde, étude stéréophonique (1965). Trad. Seis millones ochocientos diez mil litros de agua por segundo, C. Diálogo, 1971.
Portrait de l'artiste en jeune singe (1967).
Ou (1971).
Boomerang (1979).
Matière de rêves (1975-1985).
Transit (1992)
Gyroscope (1999).

Ensayo
Répertoire I (1960). Trad. Sobre literatura I, Seix-Barral, 1967.
Histoire extraordinaire essai sur une rêve de Baudelaire (1961).
Répertoire II (Ed. de Minuit, 1964). Trad. Sobre literatura II, Seix-Barral, 1967.
Essais sur les modernes (1964).
Répertoire III (1968). Trad. Repertorio, Seix-Barral, 1970.
Essais sur "les Essais" (1968).
Essais sur le roman (1969).
Improvisations sur Flaubert (1984).
Ginebra, Granica, 1988.

Poesía
Illustrations (vol.1, 1963 y vol. 2, 1968).





Arrecife

a Silvère

La piel de granito
deslavada por la borrasca
arrugada por el tiempo
abierta por el vendaval
Abandona al postrer
sol del verano
sus líquenes cubiertos
de telefios y cardos
En sus más secretas
cavidades
peces y moluscos
tratan de lanzar
A los precipicios
del cercano invierno
el puente de los suspiros
de tantas generaciones
Y a los olvidados
de aquellos naufragios
cráneos habitados
por erizos y algas
Les castañetean los dientes
nostálgicamente
cada vez que pasan
unas bellas submarinistas
Mientras sueñan con extraer
de sus fuerzas
la de una vuelta
al territorio de los vivos.





Incandescencia

a Gregory Masurovsky

Espectro, ¿qué esperas de mi en tu desaparición? Trato de 
acercarme; te disuelves en bruma. Tomo distancia; 
renaces de tus cenizas. Eurídice tantas veces perdida, Beatriz 
transformada en fuente lacrimosa, sólo me queda ya tu
voz, que me llega a través del estrépito del tiempo, voz 
a cuya llamada no puedo resistirme.
La llama se apoderó del último grano de espuma, una llama 
tan suave, azul como la del butano. Ya no sabemos siquiera 
si arde, calienta, canta, ilumina, reclama, tranquiliza,
 transporta, adormece.
En medio de la nube, una columna. No sabemos si es de luz 
o de sombra, ya que se ha vuelto imposible distinguir el día 
de la noche. Ella nos guía a través del crepúsculo perpetuo 
en cuyo devenir las antiguas ciudades se hunden en el olvido. 
Solamente perduran unas pocas frondas de árboles que 
pensábamos que habrían sido los primeros en ser engullidos.
Nos guía, pero ¿hacia qué claro más allá de las chimeneas 
en peligro, de esas fábricas abandonadas, de esas masas 
que manifiestan su tribulación y su furia?
Tenemos la impresión, en medio de la turbación, 
de familiarizarnos con el corazón del sol, con esa región 
de fusión que sería la llave de nuestra energía futura, de nuestra 
supervivencia tras la caída. Pero, ¡es que se trata de una hoguera 
de gritos! ¿En qué región de tu infierno nos has extraviado, querido
Dante, sin el menor Virgilio para sacarnos de este mal paso, 
sin la menor Ariadna para que nos preste su hilo? 
De queja en queja recorremos el laberinto, sin poder 
aportar el menor remedio, buscando la salida para todos 
los condenados como nosotros.
¿Será que realmente se abren las puertas? ¿Ningún pecado 
nos será tenido en cuenta ya? Es verdad que éramos culpables, 
¡pero ninguna mancha, original incluso, habría desfigurado 
nuestro rostro y nuestro corazón! ¡Nuestra carne se habría 
vuelto cristal e incluso nuestra sombra se volvería luminosa en 
la universal reconciliación!
¿Por fin volveríais, Eurídice, Ariadna, Beatriz? Y tú, Virgilio, 
¿has conseguido escalar la montaña del Purgatorio 
para considerar nuestra miseria entera en la lentitud 
del Paraíso? ¿Se anuncia la salida para el viaje definitivo, 
la alteración de las leyes anteriores y el descanso 
en la alocada fuga?