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lunes, 4 de junio de 2012

7122.- BENEDICTO LORENZO DE BLANCAS



Benedicto Lorenzo de Blancas
Benedicto Lorenzo de Blancas, poeta aragonés, (Blancas, Teruel 1920 - Zaragoza 2010) fue uno de los últimos supervivientes del núcleo fundador del Grupo OPI-Niké. Su obra poética abarca la segunda mitad del siglo XX. Ganador de varios certámenes poéticos, tiene publicadas una decena de obras de poesía propias y colaboraciones en varias antologías y compilaciones. Así mismo fue autor de un ensayo sobre el Grupo OPI-Niké, también llamado la Tertulia del Niké, siendo uno de sus máximos valedores no habiendo sido siempre reconocido.

Publicaciones                                    

LIBROS                                                                                                                                                                                                
Sonrisas (Lectura infantil), Textos Ediciones Paulinas, Madrid, 1946.
Voz interior, Madrid, 1963.
Fondo de soledad, Ediciones Rondas, Barcelona, 1978. ISBN (13): 978-84-85247-49-3                                          
Norte de esperanza, Colección San Jorge, Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 1978. ISBN (13): 978-84-00-03563-1
Regreso a la tierra, Colección San Jorge, Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 1986. ISBN (13): 978-84-00-06183-8
Poetas aragoneses. El grupo del Niké, Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 1989. SBN (13): 978-84-78-200 28-3
Víspera de ti, SEUBA Ediciones, Barcelona, 1998. ISBN (13): 978-84-8132-095-4
Testimonio, Colección Poemas (nº 2), Libros Certeza, Zaragoza, 2001.
Clepsidra del destino, Homenaje a Baltasar Gracián,  Colección Poemas (nº 3), Libros Certeza, Zaragoza, 2002.
Las cuatro estaciones, Colección Poemas (nº 4), Libros Certeza, Zaragoza,  2005.
Breve poemario de la tierra, Serie de Literatura Miguel Artiga, letra B, pág. 21-29, 2002, [Textos en PDF]
Antología. Poesía de Benedicto Lorenzo de Blancas, Libros Certeza, Zaragoza,  2012.




Ella

Ella era la tierra prometida
en el amanecer de la conciencia,
la manzana del árbol de la ciencia
en cuerpo de mujer estremecida.

Ella era el encuentro, la acogida,
la presencia en la tierra, la experiencia,
la protección total de su indigencia,
la identidad en ambos de la vida.

Parecía la gracia verdadera,
el trofeo más tierno y exquisito
que pudiera alcanzar el hombre. Era

el más hermoso ser entre los seres,
el mito más perfecto entre los mitos,
la mujer entre todas las mujeres.




De libro: ’Fondo de soledad’


MADRE

Desde que no te tengo, ni me tienes,
desterrada ternura, madre mía,
te llamo a cada hora y cada día
espero la llegada de los trenes.

Pero tú nunca vienes, nunca vienes
a compartir tus penas con las mías,
como hacías entonces, como hacías
antes de que existieran los andenes.

No sabes cómo duelen las heridas,
cuando no hay quien las cure por las noches.

No sabes cómo animan los reproches,
mezclados con los besos y las manos.

Cuando se pide o se llama en vano,
No sabes qué difícil es la vida.



 Del libro: ’VÍSPERA DE TI’



CONTACTO

Toda la gracia me bautiza cuando
como un agua bendita estoy sintiendo
que una grata pasión me está invadiendo,
que una dulce ilusión me está llenando.

Estoy la ciencia entera desvelando,
mientras testigo soy, mientras entiendo
de la ternura que me está prendiendo,
de la hermosura que se está mostrando.

Guiado de una estrella estoy viniendo.
Estoy llegando a ti. Estoy llegando,
mientras la expectación te está sintiendo.

Mientras la aceptación estás hilando,
ya tu respiración me está envolviendo,
que, de puntillas, se me está acercando.




Del libro: ’TESTIMONIO’


NIKÉ

(A Miguel Labordeta)

Niké,
cenáculo insumiso,
oficina prendida de horizonte.

Se menciona tu nombre y se establece
una corriente misteriosa de emoción y nostalgia
de algo que fue de todos y pervive
como un sagrado temblor inexplicable.
Del marco que refunde retazos de barahundas
emergen inconfusas las voces incesantes.
Como en una pantalla se dibujan los rasgos
y se recobra un mundo de espléndidas metáforas.

Conjunto abigarrado de bultos y rumores
código de consignas inflamando las sombras
alucinado sístole de ritmos y conjuros
secuencia imprevisible de alocadas vivencias.
Inevitable génesis presencia-voz protéica
intemporal vigía Oficina de horizonte
Sibila urgiendo ensalmos profetizando suertes
e insoslayablemente ungidos verbos fértiles.

Regocijadamente sumen jaunacos ópicos
archicolmadas copas de surreales vinos.
Sombras espías rondan atónitas y estultas
con un designio oscuro como un túnel de insectos.
Describe la memoria fastos irrepetibles
dibujan los espejos un memorable cuadro.
Adquieren cuerpo rasgos tan sólo con nombrarlos
surgen tiernas figuras de gentes entrañables.

Cuando Miguel se dice
ya se sabe se trata de Miguel Labordeta.
También se dice siempre por el nombre:
Guillermo, Rosendo, Luciano, José Antonio, Julio...
Si para algunos hay que decir el apellido,
hay que decir: Pinillos, Gastón, Ferreró, Ciordia...
hay que decir Rey del Corral o Blancas.
En cambio para otros,
hay que decir completo: Raimundo Salas o Miguel Luesma,
ese código observado y nunca escrito.

Hay otros muchos nombres de amigos entrañables,
como: Comín Gargallo, Emilio Alfaro, Antonio Artero;
como García-Abrines, u Orús, o Borreguero, o Lizaranzu;
como Tartaj, o Cazcarra, o Rotellar, o Gaviria;
como Pedro Marín, o Anós, o Prat, o Villacampa;
como Santamaría, como Vera, como Alfonso;
como Fernando Alfaro y Donato Labordeta...
que ensanchaban el circulo ritual de la Tertulia
llenándola de luz, de testimonio y de jolgorio.

Niké...
guardad estrechamente la densidad del nombre,
guardad su levedad de mágico misterio...
Se sigue revelando cada aurora
su humanidad inmensa llenando los espejos.