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jueves, 28 de junio de 2012

7318.- ALICIA MIGDAL


Alicia Migdal, poeta, narradora uruguaya, profesora de literatura egresada del Instituto de Profesores Artigas, crítica de cine y literatura, nace en Montevideo en 1947.
Entre los años 1966 y 1979 trabaja en la Editorial Arca, Uruguay, y en la Biblioteca Ayacucho, Caracas, y desde los años 80 trabaja como crítica en la prensa cultural.
Fue jefa de la sección cultural del semanario La Semana del ya desaparecido diario El Día, después de la página de Espectáculos del diario El País. Publica notas en el Semanario Brecha y colabora en revistas nacionales y extranjeras. Ha integrado numerosos jurados de literatura, cine, videos y guiones.
Desde su primer libro, Mascarones (1981), su literatura ha desafiado la clasificación de los géneros literarios al mismo tiempo que abre paso a una voz -una escritura- original, decantada, económica y eficaz. En su obra, una y otra vez, se despliegan imágenes que tienen el objetivo de rescatar el sentido de lo desechado y desperdiciado en el tiempo breve de una vida humana.
La poética de Alicia Migdal parece ser "contar sin contar, acercarse en lentas aproximaciones al material caliente y lejano de nuestra vida secreta" como se dice en su primera novela La casa de enfrente(1988)
Uno de los aspectos que vertebra su obra es el desdoblamiento y muestreo de las polaridades de lo femenino y lo masculino en las vidas y en la cultura. Otros aspectos interesantes son la incorporación de la herencia cultural de los inmigrantes judíos y la densidad de la infancia.
Su obra ha merecido distintas distinciones: La casa de enfrente integró la terna finalista del Premio Bartolomé Hidalgo e Historia Quieta obtuvo el Premio Bartolomé Hidalgo. La novela Historia Quieta fue publicada en francés en 1998, en edición bilingüe de L’Harmattan con prefacio de Albert Bensoussan.
En el 2010 recibe el Premio Nacional de Narrativa del Ministerio de Cultura por su libro En un idioma extranjero, que reúne sus tres nouvelles junto a Abstracto, un texto inédito.

Obra

Mascarones (poemas en prosa), Montevideo, Arca, 1981.
Historias de cuerpos (poesía), Montevideo, Arca, 1986.
La casa de enfrente (nouvelle), Montevideo, Arca, 1988.
Historia Quieta (nouvelle),Montevideo, Trilce, 1993.





1. ciudades/casas


SE LE APARECEN
pedazos de ciudades, mientras camina o 
ejerce actos simples. Un monte hirsuto y
perpendicular, esquinas de esperas malsanas,
la vereda de algún bar expectante, aires
envolviendo estatuas que se perdieron. Ca-
mina rodeado de sigilos y arrebatos de ciu-
dades otras, y en todas sonó una cifra cerra-
da. Y había que deshacerla, para no ser, más 
adelante y en la otra ciudad, pulverizada 
por un pasado sin recuerdo.

(Mascarones, 1981)







PARA SER
precisos, es necesario decir que la única ex
periencia verdadera que conozco es la de es-
cribir cartas. Me refiero, claro está, a las ex
periencias que permiten, alguna vez, tocar
el fondo de las cosas, alguna vez. Porque es-
cribir cartas es uno de los estados más cer-
canos a la anormalidad, al placer y a la 
muerte. Se parece al amor pero en realidad
lo supera, porque todo lo que en el amor es
concentración extrema y equivocidad, en
las cartas alcanza su máxima pureza, su pér-
dida de marcos, su entrega aberrante a la
soledad de la cabeza. No importa que estas 
cartas sean contestadas y hasta correspon-
didas; el fenómeno no deja de ser, por ello,
menos delirante. Porque están hechas de to-
do el pasado del que escribe, a pesar de él,
aunque no lo invoque. En ellas aparecen,
como en un palimpsesto, los deseos prima-
rios, los sueños soñados de noche, los soña-
dos de ojos abiertos, toda la gama de inútil
sensibilidad, de abierta vulnerabilidad de la
infancia. Todo está autopermitido en la car-
ta; ella ha establecido, a pesar del que la es-
cribe y contra él, su espacio propio y humi-
llante, su lugar de trascendencia y de casti-
go; la carta ha establecido la eliminación
del futuro, ha trastocado el presente, ha en-
loquecido las distancias impertérritas, ha
transformado al destinatario, antes que na-
da, en un ser idéntico al que escribe, es de-
cir, en un ser imposible.

(Mascarones, 1981).







Colectivo

Hay varios poemas escritos
por otros y hasta por mí
- y que tal vez se ignoran o se eluden-
escritos
en momentos de calma corrosión
o confianza paradojal
que esperan tan solo referir
lo indecible vivido
o muerto inútilmente
entre todos y por nada o
poco más
(finalmente)
que ese conjunto de palabras
consumadas, y a pérdida.

(Historias de cuerpos, 1986)