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jueves, 23 de agosto de 2012

7617.- VIDAL DE NICOLÁS MORENO




Vidal de Nicolás Moreno
Portugalete, BILBAO 1922.
Vidal de Nicolás Moreno nació en Portugalete, en la Margen Izquierda de la ría del Nervión, en1922. Creció en el seno de una familia humilde. De pequeño, cursó sus primeros estudios en las escuelas de Santurtzi y Sestao Sus padres eran trabajadores y de pensamiento de izquierdas -su padre era anarquista-.

Pasó su niñez en su pueblo natal, en Portugalete. En 1937, un año después de haber comenzado la Guerra Civil, se exilió a Francia. Su padre, que trabajaba en la dirección de la CNT, fue herido en un bombardeo, y lo trasladaron a Barcelona. Al poco tiempo, Vidal y su madre acudirían a la ciudad condal para juntarse con él. Mientras duró la Guerra Civil, Vidal trabajó en la armería, como tornero, haciendo proyectiles para el ejército republicano. Un poco antes de acabar la guerra, huyó de nuevo a Francia. En este país vivió el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Lo detuvieron y, entre 1941 y 1942, estuvo preso en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer.

Años más tarde, al regresar a casa, se dieron cuenta de estaba habitada por otras; y es que, como su familia había combatido en el bando republicano, los franquistas se apoderaron de su casa. Así pues, decidieron ir a Sestao, con intención de conseguir trabajo en los astilleros. Sin embargo, al de poco tiempo, Vidal fue llamado a prestar el servicio militar en Bilbao. No estuvo allí mucho tiempo pues, aquejado de una tuberculosis pulmonar, tuvo que abandonar el servicio.

Volvió a Sestao y consiguió un puesto de trabajo en los astilleros La Naval. Allí, trabajo al principio como peón y como tornero después. Más adelante, consiguió el puesto de traductor en la oficina técnica de los astilleros, gracias a que en su anterior estancia en Francia pudo adquirir un alto nivel de francés.

En 1955 comenzó a hacer colaboraciones en la revista Gran Vía publicada en Bilbao. A finales de esa década, hubo infinidad de detenciones entre los movimientos culturales que mostraban actitudes disidentes contra el régimen.

En 1958 contrajo matrimonio con Consuelo Careaga, con la que tendría dos hijos. En la época de la posguerra, Vidal de Nicolás militó en el Partido Comunista de España, durante dos décadas a partir de los años cincuenta. Por esa militancia fue detenido junto a otros artistas e intelectuales y sometido a un consejo de guerra. Lo enviaron a Madrid, donde lo mantuvieron diez días incomunicado en el Cuartel General de la Policía. Tras severas interrogaciones, el Tribunal contra el Comunismo y la Masonería lo dejó en libertad.

Cuatro años después, lo volvieron a detener junto con otros nueve compañeros suyos, acusados de pertenecer al Partido Comunista de España. Junto a él, se encontraba Enrique Mújica, quien posteriormente llegaría a ser el Ministro de Justicia. A pesar de que en un principio le establecieron una pena de seis años de prisión, ésta fue rebajada y pasó dos años y medio en la prisión central de Burgos. Fueron dos inviernos y un verano, durante los que pasó un frío como nunca hasta entonces. Mientras, en el exterior, su esposa esperaba su segundo hijo. Aquellos dos años no fueron nada fáciles para él, puesto que padeció graves problemas de salud, como por ejemplo, una perforación de intestino delgado y un tipo de tuberculosis renal.

Fue en el año 1960, cuando Vidal de Nicolás dio a conocer su trabajo por primera vez. En ese año la Asociación Artística Vizcaína publicó una antología sobre cuatro jóvenes escritores vascos, titulada 4 poetas de hoy. En este libro, junto con al de Vidal de Nicolás, se recogían también los trabajos de los escritores Gregorio San Juan, José María de Basaldua y Julio F. Maruri. En esa obra, se daba a conocer la labor hecha por unos jóvenes cuyas nuevas voces iban a sumarse a las ya reconocidas de Blas de Otero, Gabriel Aresti, Gabriel Zelaia, Eusebio Abasolo, Javier Bengoetxea o los hermanos Pablo y Antonio Bilbao, entre otros. El libro tuvo dos colaboraciones especiales, a cargo de dos grandes amigos suyos: Gabriel Celaya realizó el prólogo, mientras que Blas de Otero se encargó de escribir el epílogo.

Ese mismo año, el escritor portugalujo tomaría parte en otro proyecto llamado Estampa Popular de Vizcaya, en esta ocasión también junto con Gabriel Aresti, María Dapena, Dionisio Blanco y Sabina de la Cruzekin entre otros.

En 1963, estando en la cárcel, escribió la obra poética titulada From Burgos Jail (Desde la cárcel de Burgos), ilustrada por el pintor Agustín Ibarrola, quien también fue condenado por el mismo consejo de guerra. Cuando recobró la libertad, regresó a casa y empezó a buscar un empleo. Poco después, consiguió un puesto en la editorial Durban. En este lugar, ayudado por la experiencia adquirida previamente en los astilleros, desempeñó funciones de traductor, redactor y corrector, trabajando durante años, hasta que se retiró.

La obra de Vidal de Nicolás, sobre todo su poesía, ha sido traducida a diferentes idiomas, de modo que podemos leerla en euskera, inglés, francés o en italiano. La versión en euskera de 4 poetas de hoy, fue traducida por el escritor bilbaíno Gabriel Aresti. Desde entonces, aunque se ha seguido publicando su obra poética, esto ha sido mediante antologías y selecciones de textos, muchas de ellas a cargo de editoriales extranjeras. La asociación londinense Appeal for Amnesty in Spain, publicó una edición bilingüe con sus poemas en 1964. Dichos poemas, fueron realizados junto con el escritor Marcos Ana y fueron ilustrados por el pintor Agustín Ibarrola.

En 1964 se publica en Florencia la versión en italiano de sus poemas, con el nombre de Quartiere.

El año 1968, sus poemas también fueron traducidos al francés en tres publicaciones, en una época que fue de gran intensidad en toda Francia, especialmente en París, donde los movimientos estudiantiles y culturales estaban en plena efervescencia. Muestras de su poesía fueron recogidas en Il contemporáneo, en Les lettres françaises y también en la obra Opus International, todas ellas publicadas en París. En esta última, escogieron la poesía de Nicolás para acompañar a los grabados Les desastres de la paix, creados por el pintor Amáiz.

Al comienzo de la década de los setenta los textos de Vidal podemos encontrarlos en lengua anglosajona, gracias a la labor del escritor inglés Alan Bold, quién, quiso enseñar la obra poética de autores vinculados al socialismo, mediante la antología titulada The Penguin Book of Socialist Verse (Londres, 1970). Durante la dictadura, sus poemas se distribuían de forma clandestina. En las fábricas, las obras pasaban de mano en mano entre los trabajadores y eran publicadas en revistas culturales amenazadas por la censura franquista.

A partir de entonces, sería la versión original, es decir, la escrita en castellano, la que se publicaría en las siguientes colecciones: 40 poemas (Colección Saco Roto, 1970); Poesía castellana de cárcel (Barcelona, 1976) editada por el catalán José María Balcells; Poesía en Bilbao (Gerión de Poesía, 1986); La memoria y la sangre (Vanguardia Obrera, 1986) y Antología poética vasca (Vanguardia Obrera, 1987).

La producción literaria de Vidal de Nicolás ha sido, en ocasiones, un ejercicio realizado por un militante marcado por la situación socio-política del momento; otras veces, en cambio, condicionado por su subjetividad. En la primera etapa de su escritura, se percibe un compromiso civil en los poemas, lo que el escritor bilbaíno Gabriel Celaya consideraba "mensaje urgente". En su segunda etapa, que abarca los últimos años de su producción, hace una búsqueda de la belleza escondida en las pequeñas cosas del día a día y que también puede hallarse en las palabras. Se ha considerado a sí mismo un melómano impenitente, algo que se nota en la musicalidad de su poesía.

En los últimos años, habiendo dejado casi a un lado la creación poética, sus poemas solo aparecen en alguna que otra antología, como por ejemplo, en Poética vasca (1987) o en Poesía en Bilbao (1991).

Además de la literatura, Vidal de Nicolás ha estado, desde que era joven, unido a la política, y siempre ha defendido públicamente una férrea postura contra el nacionalismo vasco. Por ello, en 1998, a los 76 años de edad, fue nombrado presidente de la asociación Foro de Ermua. Hoy en día, todavía sigue trabajando en esa asociación.



Esta tierra

A José Luis López de Lacalle,
que era mi amigo y me lo mataron

La  tierra esta que ocupas, tan extraña, 
fue la de mi niñez y ahora es ajena:

La llenaron de mitos y de engaños
los clérigos civiles que la están gobernando.
Ay de los hombres libres, de las dulces mujeres
que pensaron vivir en el laberinto;
ay de los que soñaban que este mundo
era infinito y era de todos.

Esta tierra en que nací, que no era mía
pues yo creía que era de todos,
se ha vuelto amarga, y dura, y asesina,
y ahora es de nadie, si no es
de los que la han convertido en la patria del odio.

La ría en que nací, el oscuro Nervión, 
lleva sangre en sus aguas; 
los montes que parían los ricos minerales 
son hoy rojas murallas, castillos militares 
que se alzan como puños de odio militante.

En mi tierra cercada vivo como un exilio 
mi libertad borrada.

Ya no soy ciudadano del mundo que soñara
fraterno y solidario,
abierto como un ramo de olorosos claveles.

Una cárcel inmensa con centinelas de odio,
un castillo con rejas donde está prohibido
mirar el horizonte;
una patria pequeña, llena de cicatrices,
es ahora lo que tienes
antes de que te mate
algún torpe asesino.

Portugalete, 10 de junio de 2002.







Carta a ti

Casi tus cartas como labios juntos 
al beso preparados. En los signos, 
la hermosa dimensión enamorada 
en papel volandero. Como labios 
el “te quiero, te quiero” repetido 
en respuesta a mis besos censurados.

Todo el papel no basta en el intento 
de que vaya el amor empapelado, 
ni basta la tinta emborronada, 
ni una pluma soñando a cada lado.

Tanto amor, impaciente en la escritura, 
tanta letra clavándome su dardo, 
tantas cartas llamándome a la reja, 
tanto amor en la tinta, enamorado...

Así las cartas son, como tu nombre, 
dulcísimo panal multiplicado.

Penal de Burgos, 8 de febrero de 1963
(De Alteridad, 2005)






Como un río, 1.990

terso el discurso cual si fuera un río,
deseo nada más, con las palabras,
construir  un verso transparente y sincero,
un río nada más, de rumorosas aguas;

sonoro y fresco el límpido poema,
dejar sobre la piedra de la vida
huellas de musgo enamorado,
resbalosa verdad humedecida.

Dar a beber serenas armonías
a  quienes gusten la música del agua,
ser también agua, ser honrado río
de caudalosa y juvenil corriente;

para irrigar cosechas y esperanzas,
para llevar la luz de sus espejos,
su linfa clara, su frescura
a los confines de la tierra.

Y en el último tramo, mar o muerte,
lejos ya los meandros falaces,
entrar serenamente, desembocar
sin ruido en el inmenso océano.







IMPRECACIÓN A LOS HIJASTROS DE AITOR

Cuánta patria de sangre 
nos estáis legando, qué banderas de luto enarboláis, 
qué tenebroso mundo habéis desenterrado 
desde las brumas de la prehistoria, 
qué carcomido credo 
alimenta vuestra ira; 
cómo habéis mancillado 
la luz de nuestro idioma 
al convertir la lengua 
en hacha de verdugo. 
Habéis resucitado la dialéctica atroz, de origen falangista: 
el puño airado 
y la letal pistola, 
nos habéis trocado la paz en violencia. 
Hasta habéis inventado 
perversos enemigos en hombres de otras tierras 
y fantasmas históricos 
que nunca han existido. 
Profetas de la nada, 
oráculos del miedo, 
nunca podreis vencernos 
porque amamos la vida. 
Sacerdotes del odio, 
jamás aceptaremos 
vuestra cerril doctrina, 
ni pondreis vuestro yugo 
en nuestras libertades. 
No queremos que advenga 
vuestra patria terrible, 
ni que sobre los muertos 
erijais vuestro reino 
de sangre y violencia. 
Parad, parad las armas, 
detened vuestra furia, dejadnos que vivamos 
nuestra paz, nuestra vida. 
Y vosotros, quedaos con vuestro fanatismo, 
con vuestra intolerancia, 
con vuestra necrofilia y con vuestro universo de mitos y men- 
tiras.

Javea 1997





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