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martes, 10 de abril de 2012

6604.- FERNANDO GORDILLO




FERNANDO GORDILLO
(NICARAGÜA, 1940-1967)
Poeta, narrador, crítico y ensayista. Nació en Managua el 2 de febrero de 1940
En mayo de 1959 representó a los estudiantes nicaragüenses, con Denis Martínez Cabezas, en un Seminario que tuvo lugar en Bolivia. El 23 de julio ese mismo año es testigo de la masacre estudiantil que, como a toda su generación, lo marcarían para siempre.
En 1965 decidió continuar sus estudios de Leyes en la Universidad Centroamericana, al mismo tiempo que comenzó a impartir las cátedras de Sociología en la Escuela de Ciencias de la Educación y de Historia de América en la Escuela de Periodismo, ambas de la UNAN, en Managua. También, desde 1965, colabora en Novedades Cultural y es correponsal de la revista Repertorio Centroamericano. Al año siguiente, interviene en el "Simposium dariano" (Febrero) "como uno de los intelectuales más prestigiosos del país". Se vincula al trabajo clandestino del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y contribuye a preparar el brote armado de Pancasán; pero pocos días antes, el 25 de julio de 1967, fallece repentinamente.
Escribir un pequeño homenaje al poeta, narrador, crítico, ensayista y pensador Fernando Gordillo es difícil ante la gran personalidad de ese hombre que tuvo la virtud de amar al prójimo no sólo como a él mismo, sino que más que a él mismo. Los meses de julio, agosto y septiembre son muy representativos para hablar de Gordillo. Murió de miastenia gravis el 25 de julio de 1967, un mes antes de la gesta guerrillera de Pancasán, la cual ayudó a preparar clandestinamente, ocurrida en agosto del mismo año; acción heroica ejecutada por un puñado de combatientes del FSLN, alrededor de 45 días antes de la caída del Che Guevara en Bolivia, la mayoría de los cuales murieron. La miastenia gravis es un trastorno neuromuscular caracterizado por debilidad y fatigabilidad de los músculos esqueléticos debido a un proceso autoinmune mediado por anticuerpos, que conduce a la disminución del número de receptores del neurotransmisor acetilcolina en la unión de los nervios con los músculos.

Vivió la masacre estudiantil del 23 de julio de 1959 y escribió para la posteridad “La tarde del 23…” crónica en la que enfatizó que la masacre “…marca la culminación de un proceso, que señala la aparición de las nuevas fuerzas revolucionarias…” Como cronista, Gordillo, de acuerdo a Jorge E. Arellano, quien compiló sus escritos, nos legó la versión más completa de la masacre…prueba de fuego y madurez de su generación.” (Obras. Fernando Gordillo. Managua. Nueva Nicaragua. 1989). Esa masacre estimuló a mi padre, Luis Fisher Pérez, un obrero de 22 años, a incorporarse, en esos días, a la lucha armada contra la dictadura de los Somoza. Para conmemorar el Centenario de la Batalla de San Jacinto -ocurrida el 14 de septiembre de 1856 y en la que los patriotas nicaragüenses derrotaron a los filibusteros yanquis esclavistas, Rigoberto López Pérez (también poeta y periodista), decidió ajusticiar, en nombre de Augusto C. Sandino, a Anastasio Somoza García (títere de los yanquis), en la ciudad de León, el 21 de septiembre de 1956. López Pérez hirió gravemente al tirano, el cual murió pocos días después, y el poeta fue acribillado en el mismo lugar de los hechos. Cien años antes, Andrés Castro, en un acto de heroísmo, al encontrarse sin municiones lanzó una piedra al rostro de uno de los filibusteros yanquis, derribándolo. Gordillo rindió homenaje a los dos héroes separados por cien años de distancia escribiendo los poemas “Andrés” y “Adivinanza” en honor a Castro y López Pérez, respectivamente. Del primero, ya son parte de nuestro patriotismo anti-imperialista los versos: “Lanza la piedra./¡Lánzala!/A un siglo de distancia, el enemigo,/es el mismo. En el segundo, de dos muertos, uno, el dictador Somoza García, está a la vista de todos, pero en el corazón de nadie; el otro, el héroe libertario López Pérez está…”a la vista de nadie/ en el corazón de todos.” Con el poema “El precio de una patria”, Gordillo critica a los vendepatria; a quienes vendieron Nicaragua a EU, por tres millones de dólares a través del tratado Chamorro-Bryan. Los hijos de la patria vendida no sólo nacen para cantarla “…Como si la lucha no es el más alto de los cantos,/y la muerte el más grande.” Estos versos fueron citados por Leonel Rugama (1949-1970) otro poeta, joven y héroe, en el ensayo “El estudiante y la revolución” (1968) cuando habla sobre los tesoneros de la revolución a quienes consideraba hombres coherentes, de elevada conciencia, con fuerza de voluntad, disposición al sacrificio, santos militantes en favor de la humanidad. Gordillo fue un pertinaz revolucionario. Asimismo, escribió poesía dedicada a la mujer y al amor, entre los que destacan “Laurel de la India”(1963) en el que describe a la mujer amada como “el infinito sin azul celeste.”; así como también “¡Oh bellas, tiernas, finas damas!” (1964) en el que aborda el efecto implacable del tiempo sobre el cuerpo humano. Poemas como “Qué sé yo de Dios” (1966), “Elogio a la pastilla” (1962) e “Inmóvil sobre el lecho” así como el cuento “Love is a many splendor thing” son impactantes, ante los cuales es obligado reflexionar seriamente. La concepción filosófica de la vida; el sufrimiento del enfermo postrado, bajo tratamiento médico; y el maltrato a la mujer; todos, temas de actualidad. En el ensayo “¿Orden o desorden?” abordó la reacción superficial generada por los disturbios estudiantiles en las elecciones universitarias por la presidencia del CUUN (Centro Universitario de la Universidad Nacional), en las cuales hubo acusaciones de fraude. El líder estudiantil, de la generación de la autonomía universitaria -que marchó envuelto con la bandera de la Universidad, según su propio relato, aunque para Sergio Ramírez Mercado fue la bandera de Nicaragua-, hacia el pelotón de la Guardia Nacional que minutos antes había masacrado a los estudiantes aquella tarde del 23 de julio; ganador de concursos de oratoria en Nicaragua y Guatemala; lector de Erich Fromm, cofundador de Ventana y admirador del boom literario latinoamericano; para quien la literatura debía tener un compromiso político (a diferencia de la Generación Traicionada que consideraba de mal gusto y sin calidad literaria tal cosa, ya que la literatura no tenía por qué contaminarse con política); el autor de anti-editoriales agudos; ése fue Fernando Gordillo. El que planteó, en su discurso de 1965, a los intelectuales jóvenes dos opciones: irse al río San Juan, a la torre de marfil, como José Coronel Urtecho, sin comprometerse con nada, lejos del mundanal ruido; o bien, meterse de lleno en la contradicción de la sociedad, arriesgándose, comprometiendo su pensamiento con la acción, con el pueblo, como Mariano Fiallos Gil, de quien se conmemoraba el primer aniversario de haber fallecido.

“En breves notas para un ensayo sobre el sandinismo” (febrero, 1966) señaló que Sandino fue una figura mundial, el representante auténtico del patriotismo nicaragüense, cuya lucha era identificada con el Congreso Mundial Anti-imperialista como parte de la lucha libertaria de los pueblos colonizados; cuando Nehru, Ho Chi-Min, Kenyatta, Sukarno y Krumah eran perseguidos, prisioneros o desterrados, desconocidos en el mundo y víctimas de las potencias colonialistas. Y agregó que la verdadera pugna política en Nicaragua se podía resumir esquemáticamente en dos nombres: Somoza y Sandino; cuando el liberalismo se unió al conservatismo para entregar la patria al imperialismo surgió una fuerza histórica: el sandinismo. Ahora diríamos que nació una tercera vía histórica, no circunstancial. Este escrito fue criticado por Luis Sánchez Sancho, en ese tiempo un socialista doctrinario y dogmático, ahora un renegado que escribe, con la mitología grecorromana como bandera, al servicio de la oligarquía. Gordillo respondió, a pesar de su precario estado de salud, con “El sandinismo no es una bandera de trapo” (marzo, 1966) estableciendo la vigencia de los postulados del sandinismo en tanto seguía existiendo la realidad que lo originó; la persistencia mundial del anti-imperialismo debido al carácter mundial del imperialismo; el somocismo como la expresión del imperialismo en Nicaragua y su contrapartida anti-imperialista: el sandinismo; recurrió a Hegel porque la contradicción particular es una expresión de la contradicción universal; y finalizó diciendo: “…Sandino…es una bandera de ideas agitando el pensamiento de sus compatriotas.” El debate se continuó con Sánchez con “¿Qué ideología tiene la lucha por la liberación nacional?” en el que Gordillo se opone a que el general Sandino sea calificado, de manera simplista, como liberal; le atribuye una relación clasista a su lucha; y rechaza la clasificación esquemática de los socialistas de entonces, en cuanto a que los movimientos de liberación eran marxistas-leninistas o no tendrían ninguna ideología. Mi homenaje al ser humano extraordinario, que cantó -alto y grande- a la patria, nacido el 2 de febrero de 1941, que nunca murió porque no cabía en la muerte y era un elegido que, como dice Ramírez Mercado





EL PRECIO DE UNA PATRIA

3,000.000 es el precio de una Patria.
Si alguien quiere venderla.
Y hubo quien quiso y la vendió.
Más tarde dijeron que sus hijos
nacieron para cantarla.
Como si la lucha no es el más alto
de los cantos,
y la muerte el más grande.





ANDRES

Andrés
Tu piedra es mi esperanza.
Ha pasado un siglo y ya lo ves,
todo lo mismo.
Pudo más el oro que la sangre.
Toda tu tierra, Andrés.
Desde los lagos al Coco,
desde el Cabo hasta el San Juan.
Es una sola lágrima donde la Patria llora
Lanza la piedra.
¡Lánzala!
A un siglo de distancia, el enemigo,
es el mismo.






DOS MUERTOS

Dos muertos:
Uno a la vista de todos,
en el corazón de nadie;
otro a la vista de nadie
en el corazón de todos.



Inmóvil sobre el lecho

Inmóvil sobre el lecho
me esfuerzo por
alzar el brazo,
darme vuelta para evitar el resplandor,
levantarme y escribir la idea que no me deja en paz
¡nada!
Sueño entonces
en carretas jubilosas sobre la arena húmeda,
caminatas a orillas del lago,
paseos conversando con los amigos,
con el gusto incomparable de decir: ¡Voy!
Inmóvil sobre el lecho,
querer alzar el brazo para tomar un vaso de agua
es un esfuerzo vano
¿Tienes lástima?
Compadézcanse ustedes. ¡Tienen todas esas cosas
y no lo saben!




LA TARDE DEL 23

“¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!, había sido una experiencia embriagadora. Recuerdo que caminábamos volviéndonos a ver, como si en cierto modo quisiéramos convencernos de la realidad que estábamos viviendo. La gran figura de Manolo Morales se destacaba en mitad de la calle entre Solís Piura y Francisco Buitrago; desde las aceras la gente nos miraba complacida y muchos gritaban con nosotros: ¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!”