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martes, 10 de abril de 2012

6626.- MARÍA BLÁZQUEZ ALONSO


María Blázquez Alonso nació en 1974 en Badajoz, localidad en la que reside. Cursó estudios de Derecho en distintas universidades de la geografía española. Se dedica al estudio de la literatura y la escritura.

Participa en recitales de poesía, es miembro de la tertulia de Escritores "Página 72" y tiene publicaciones en diversas colecciones de poesía y relato.

Premio: "El vuelo de la Palabra, la poesía y el cuento en Extremadura 2010" en ambas modalidades.
Accésit: Certamen Internacional de poesía "Mª Pilar Escalera", 2010.
Premio: Certamen de poesía "Homenaje a M iguel Hernández". Colectivo Giner de los Ríos de Ronda, 2010.
Finalista: Concurso de narrativa "Narrativas oblicuas", 2010.
Seleccionada: "II Día In ternacional de la poesía en Segovia", 2011.
Ha publicado en solitario el libro de relatos “Crónicas de La Gárgola Almada” (Ediciones Oblicuas, 2.011)




DONDE TU TRIGO

He imaginado tu cabeza de trigo recostada en el sillón,
tu respiración pausada traspasando su relleno
hasta llegar a su esqueleto dormido,
mientras dispersabas el oxígeno caliente, a ráfagas,
por los entresijos de su alma servil.
Tus párpados cerrados se pegaban al terciopelo
que te doblaba las pestañas como a lanzas vencidas
-orgullosas centinelas de tus ojos durante
la vigilia-,
y tus labios reservados a un dominio
se entregaban al abrazo de las horas.
Tu cuerpo con el sillón hacía cuerpo perfecto,
anegado por la paz de tu si
n par nocturno compañero
que recoge, eterno, tu cansada anatomía,
donde tú te viertes y bate el tiempo tu pecho.

He recostado mi cabeza en el sillón y lo he imaginado,
y he respirado, con mi boca pegada a él,
el aliento almacenado
de tus pulmones;
mi cara pegada, muy pegada al terciopelo,
se afana en encontrar tus
pensamientos destilados en la noche,
y mis párpados, dando cabezadas,
aleteaban en imsonio creativo,
mientras yo buscaba partículas derramadas por ti
para atraerlas hacia mi nariz y mis labios-
Y así, evocando tu sueño, me dormí donde tu trigo.





L´INCONSOLABILE

Se alcanza a ver el gesto del dolor emergente,
detenido;
irrefrenable gesto,
más contenido.
Así se yergue L´incons
olabile,
de piedra o de nieve;
quizá de nieve.

Pecho que no sospechó su destino;
mármol,
telamón de dolor,
aposentada en su asiento de mármol chillón,
sobre los restos encajados en atlante mármol
eternamente.

No se siente.
¿Quién lo dice?

El oscuro ojo,
la mirada furtiva solo de paso;
ni se fija en el vacío que sostienen sus manos.
¡Probad a volveos de mármol un instante!
Un instante chillad con ella en su silencio...

Es impenetrable, lo sé.

En el Camposanto pétreo con nucleo de hierba,
allí se yergue L´inconsolabile,
de piedra o de nieve;
quizá de nieve.





DEJAD QUE MIS BRAZOS

"Que me hurte al mundo y ni una losa diga
dónde reposo".
Alexander Pope

Dejad
que mis brazos amen,
que se extiendan por lo perpetuo
envueltos en aromas y nubes.

Quiero prenderme del espacio,
asomarme donde acaba el mundo
y trascender a la catraste realidad.

Me persigo entre sombras
y rastreo mi esencia
como un sabueso que busca su olor;
pero se escapa ante mi frente,
apresada por una cuerda de humo
que parte del fondo de un túnel.

Muda,
como el grito ahogado
de aquel lienzo que nos sobrecoje
en la cerca de un escenario ocre,
mi suplica emana
de la palma de mi mano,
del ceñidor
que adorna mi garganta.

¡Dejadme! Se lee en mi cuello.
¡Olvidaos de que existe una celda con mi nombre!
Olvidaos...

...Y dejad
que mis brazos amen,
aromas y nubes,
extensas llanuras,
que se prendan de un franco horizonte.



BRAZOS Y ALAS

Mis alas,
meciendo el aire
en compás binario,
plumas blancas melódicas.

Tu abrazo,
promesa inquietante
que envuelve, noble,
el corazón y el fruto.

Cuando las alas abrazan
los brazos vuelan;
las alas se abaten
para ser abrazadas,
se pliegan,
se rinden para ser envueltas.

Brazos y alas
se encuentran
allí en lo alto,
arriba y dentro,
muy dentro,
donde existe el abrazo.




DE LA TORMENTA

Llévese usted,
de los cristales de la tormenta,
el rayo en sus ojos.
Lo tiene ya, escondido en sus pupilas.

Tráigame el rojo de la amapola
que lleva también en su verbo,
despertar de la noche rellena de día.

Como una plaza otrora inaccesible,
la vida es atacada y conquistada.