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jueves, 19 de abril de 2012

6706.- OMAR CAO


OMAR CAO nació en Buenos Aires en 1948. Es poeta, narrador, dramaturgo y ensayista. Publicó en poesía "Uno de dos" (1974) junto a Hugo Enrique Salerno; "Emigrado de la luna y otros asuntos" (1976), Ediciones El Lagrimal Trifurca, en Rosario; "Antología poética universal", poemas suyos que fingen una recopilación realizada en el año 8100, (1998); el cuaderno "Sólo los elefantes...", largo poema editado por Pedro Luna e ilustrado por Graciela Favot (1986); "Palos de ciego y otras yerbas", ediciones Del Doque (1996); y "El linyera" (2011). Su obra ha sido recogida por varias antologías destacándose la "Antología de la poesía argentina" (1979), realizada por Raúl Gustavo Aguirre y "Esquina sin ochava" (2000). Su obra se difunde en publicaciones nacionales e internacionales del género. Fue fundador del grupo literario "La Luna Que Se Cortó Con La Botella", y actualmente es el director del grupo Mus. Coordina talleres literarios.





CANCIÓN

Nos movemos, sombras
relativamente cercanas,
confundiéndonos a veces
al rozarnos las zonas más claras
pero los núcleos densos
donde se agita
la parte esplendorosa de la negrura
esos siguen aislados
gimiendo, gimiendo,
gimiendo...


...

Dicen que la frialdad
es atributo de la muerte
y de su cercanía;
las hondas preocupaciones quedan
quebrándote la piel.
dicen que el calor y la vida
se confunden.
descubrí tres hebras blancas en mi espejo
favorito
dicen que si se canta se olvida
recogiste una flor
dicen y dicen
y en cambio tu silencio.




DEL DOLOR

Donde duelen los bastos
en la nuca
me duelen las palabras como estrellas
cuando el sueño no llega.
Eso queda de mí; te lo regalo
alguna vez agregaré mi miedo
cierto
mi deseperación,
si celebramos un día
un acontecimiento te mandaré
—pudiera—
el corazón clavado en un cuchillo.


...

Pero abrir la mano
y dejar la alegría ser
es buen remedio
para las oscuras tempestades
del miedo
Como un colibrí
dibuje acaso
su danza de vértigo y color
y sienta yo la brisa
y me abra
de encogido y oscuro
a mejor y más ancho
a más generoso corazón.
Siento que la tarde pasa, atraviesa
mis huesos al sesgo y se queda detenida
en el verdeazul de los abrepuños
siento
que pertenezco a una especie de cálida
desolación llena de caricias e interrogantes
una creciente inquietud una especie
de angustia dulce en que
dúctil mano deja hologramas, contornos mudos
de rostros y formas
repetidas en girar silencioso
casi eterno
lento valsar antiguo
sobre las horas
circulares y profundas.



[DEL AMOR]


Me he sentado a leer y pronto
fastidiado
alcé los ojos y empecé
a imaginar formas de
acariciarte
después sonó la medianoche.
Mis manos trazaban en el aire
exactamente
la delicada C de tu cintura.





SOLILOQUIO DEL SOLO


Dejaré todo para mañana;
escribir esa carta
el trabajo también
visitar los amigos...

Ahora sólo la complacencia en oír
caer la lluvia
cansada y pareja
y dormir
infinitamente dormir
para volver a encontrar
cuando despierte
tu retrato caído,
exactamente como lo dejé.



COLORES QUERIDOS


Me voy a morir pardo, amarronado,
vestido de reciura imperturbable:

Te vas a morir blanca, silenciosa,
traspasada de mitos transparentes.



DEFINO LOS ABERTALES

a Ricardo Rubio

Inventemos lo maravilloso,
lo poético, la acción concertada,
de lo utilitario hay demasiados
ocupándose.

Abertales siniestros mis cigarrillos negros.
Abertales los ojos recamados de asombro,
recamados abertales los labios que no oso,
la distancia a recorrer que no permito,
el pozo profundo de los poemas
el negro luto de las uñas
la clara tos de la mañana
el deseo del deseo
las mañas mínimas
los gritos en la
noche la sed de
los centauros
la fe
la o
yo
peleador astuto, limpio de uñas y dientes
defino los abertales como sus talones desnudos
picando de viruela la cara de la tierra
interminablemente.