BUSCAR POETAS (A LA IZQUIERDA):
[1] POR ORDEN ALFABÉTICO NOMBRE
[2] ARCHIVOS 1ª, 2ª, 3ª, 4ª, 5ª 6ª 7ª 8ª 9ª 10ª 11ª 12ª 13ª 14ª 15ª 16ª 17ª 18ª 19ª 20ª y 21ª BLOQUES
[3] POR PAÍSES (POETAS DE 178 PAÍSES)

SUGERENCIA: Buscar poetas antologados fácilmente:
Escribir en Google: "Nombre del poeta" + Fernando Sabido
Si está antologado, aparecerá en las primeras referencias de Google
________________________________

viernes, 4 de mayo de 2012

6819.- MARTÍN PUCHETA


Martín Pucheta nació un 18 de Julio en Gualeguaychú, Entre Ríos, clase 81. ARGENTINA. Tuvo una infancia de mucho fútbol y campito. También de olor a nafta en el taller de su padre: dínamos, arranques, alternadores, grasa y aceite de animales mecánicos. Jugaba de 4 en el Club Juventud Unida y aprendió a soldar cables con estaño.
Pertenece a la lengua de un Jardín disperso que no hace ostentación alguna de otros títulos, en el que Martín Pucheta en calzoncillos nos recrea su máxima fuerza creativa.
Nos enseña el oficio de saber que nadie puede tener lo que no siembra, nos revela un viaje haciéndose de una brújula esquizofrénica, orientándose a las rarezas tumbadas por la luz de la respiración.
¿Es entonces la tierra prometida? o es el efecto del sentido en complicidad con el hábitat de un silencio mujeriego en el campito.
No se trata precisamente, de establecer un horizonte, ya que todo tiene brillo propio y un gran páramo que se clava en la sangre como en un cielo de aquellos que aprenden a sobrevivir a una soledad tan sexy, tan lumínica y azul.
El amor así, a lo guaso, con dos lamparones de un Matota a quien siempre se le pira el remisero cuando quiere alcanzar a la rusa que se apaga y se prende como los fosforitos.
Al poema lo detonan ciertos modos de mirar, dice Martín, y con esto nos demuestra la precipitación de la belleza, haciéndonos sentir que no podemos cargar en los hombros lo hermoso en esplendor maximizado, porque también, puesto así, nos mataría.
Y a la luz de un sol templado, nos hace saber desde su juego, que nos está faltando un culo más.

ARCO
Puteada
punta de flecha
que se clava
en el blanco
corazón
de la belleza.


ECLIPSE PEZ
Tus lágrimas no se pierden
cuando caen al mar,
son de cielo demasiado tibio.

A la vera de la luna
las hadas del rocío las distinguen.

Es algo de estrella anfibia.
Es algo de agua viva
que tienen, de acuario
de flores y de luz.

Se les apagan las branquias
a los peces que comen tu tristeza.

Haciendo una burbuja con el ojo
aprenden a decir su amor
aquellos que sobreviven.


PIPA
    para M. M.
Tiene los ojos tristes
pero su boca es una línea
de alegría. Es
como si esa sonrisa
subrayara su tristeza.
EL INSUFRIBLE
Cruza un caballo a lo loco.
Salpica las pupilas.
Acelera el viento de las hojas.
Se arquea, da coces y relincha.
Quiere desprenderse la rémora,
arrancarse al jinete maldito.
Se afirma el brillo de la espuela,
Se afirma la estrella en la sangre.
Quiere su cara contra el lodo,
quiere que burbujeen
como sapos sus pulmones,
que aletee desesperada
la luz de sus párpados.
Es como si echara raíces
en su carne, el insufrible.
Le baja un relámpago la guasca.
Se ablanda el cuero. Se arde.
El ritmo del poema es un caballo
que prueba la destreza de la imagen.
Salpica el viento.
Se clava en la sangre.


MACHETE
Cuando Dios nos tome
el examen final
de la materia Verdad
sólo aprobarán aquellos
que tengan a mano
bajo el banco
el único machete certero:
una mujer.


SILENCIO MUJERIEGO
Salió la luna
y se armó un silencio mujeriego en el campito,
una soledad tan sexy, tan lumínica y azul,
que yo no sé qué esperan
para venir a besarse
los novios a punto caramelo.


CASTIDAD
Seré puto,
pero soy un puto virgen,
un místico maricón.
Y si ahora me crece el culo,
me crece hasta el cielo.


QUÉ BIEN QUE BESA NIETZSCHE
Nietzsche se dejó el bigote
para peinar el beso,
para hacerle cosquillas
como cepillo,
para hacerle vientito
y mantener el equilibrio
entre el calor y la dulzura,
para rascarlo
si le pica alguna idea.
Nietzsche se dejó el bigote un montón.
Qué bien que besa Nietzsche.


EL ANILLO
Un niño que pesca.
Un niño pesca solo mucho tiempo.
Un niño oye tanto. Siempre ve.
Se duerme en su mirada a veces.
Despierta a la deriva de la imagen
y parece que no hubiera dormido.
Un niño lleva hoy
su niña.
No se hablan casi.
Los remos
al principio. Cruje
apenas la canoa.
Mira ella. Y él
busca una lombriz.
Es limpio el anzuelo.
Un niño que pesca
dice más con lo que ve.
Dice con el mundo.
La niña de sus ojos
que mira. Y oye.
Los anillos en el agua.
La boya que se hunde.
El corazón del niño.


LEVÁNTATE Y BEBE
El vino es un río de sangre
que va a las carcajadas.

Es un jesucristo submarino
haciendo burbuja.
Es un Jesús caliente
ahogando cerdos
para jugar con espuma.

Oh la herida santa
ojito enjabonado
para pasar mejor
hacia el otro lado.

Es unos cachetes de la Virgen
que salpican
las flores del pudor.

Un rojo Moisés
que abre el mar
para que pase su mujer.


ANGUSTIA
Tu belleza me hace
sentir que me hace
falta
un culo más.


SE PUSO CÍTRICO EL MUERTO (nueva versión con beso exprimidor)
Se puso cítrico el muerto
y ahora hay que pelarlo
como si fuera una naranja.

Ya los huesos se volvieron semillita.
Y está dividido en gajos su cuerpo.

¿Habrá que pelar
para gustar de la vida un muerto?

Naranja, sol templado.
Con un muerto muy concentrado
¿te cagas hasta las patas?

¡Y mirá si revivió bajo la cáscara
en transfiguración frutal!,
¡si al pelarlo se levanta y me abraza!
¡si nos vamos en jugo
con un beso exprimidor!

A MATOTA CUANDO LLUEVE SE LE APAGA LA RUSA
A Matota cuando llueve se le apaga la rusa,
se le llena la sombra de aurora chirlita
y entonces
le amaga pastito a medida
que avanza. Por eso
si ahora se frenara
sería un niño-parque en pleno centro,
toda una vergüenza vegetal
en el cachete urbano.

Se le corta,
tendría que besarla constante
para tenerla prendida,
para que no le madure
la transparencia en la piel
pero el aire no da

y las gotas van marcando
lunares
y pecas traslúcidas
Ya el agua, por dentro
le sube a los ojos
y se nota

Se le apaga
se le corta
se le va poniendo lejos la rusa
se le llena de calles el camino
de elefantes mal estacionados
y el suburbio es un mundo
de gente: se le llena
de mercados y kermeses.

Allá está, mirála Mato
y justo se te pira el remisero
barranca abajo,
contramano del destino, padre
¡qué brújula esquizofrénica, che!

Mirala, no parece, viste
podrían pensar los borrachos en su luz
como una wiskería del monte

pero es su corazón, sabés
a flote, intermitente, fijate,
el lluvioso foquito de la rusa transparente
que se aviva, que chispea
a cada rayo de tu mal tiempo.

MATOTA, PAN DE JABÓN
Por más que Matota se lava la cara
la cara no sale.

CUANDO LEE LA RUSA LOS VERSOS DEL MATO
Cuando lee la rusa los versos del Mato
usa las lágrimas de lupa.

Un aumento de tristeza en la luz
y aura
ve en las palabras
palabras que no veía.

Siempre que la rusa llora
y lee al tiempo
o se oye un caballito de arco iris
o se abre en flor un paraguas
para mojarse de sol.

AGUANTE
Yo si ahora te besara
crecería de golpe
me pincharía la cabeza
con las estrellas todas
que se volverían
satélites pajaritos de órbita mareada
un disparate de corona de espinas
¡Ja! ¡Corona loca sagrada!
Yo siempre me pregunto
andá a saber qué vaca mitológica o de esos minotoros
le rompió a Dios el alambre de pus
quizá fue su propio corderito
el que desparramó como rocío esos pinchos en el cielo
como si descampado fuera
Eeeeeh... bueno… esto es una gracia… no te enojes virgencita…

Pero esperá, decime
si yo vuelvo con el ojo morado
¿me das igual otro beso?
uno despacito
así no me salgo del aire
Vos sabés que en el espacio exterior
hay que aguantar la respiración y el silencio
si no me ahogo
y más se ahoga el enamorado, sabés,
tanta humanidad
inflando el corazón:
¡Al volver! ¡foo!
me desangro de ritmo
por decir una compadrada
¡y no puedo parar! ¡no puedo! ¿Quién me aguanta así? ¡Ni yo!
Sabés lo que es volver
con la cabeza abierta y el corazón a chorro

¡Que guaso!, ¿no?
Bueno, antes de irme, tomá
le saqué un anillo a Urano
total quién se va a enterar.

MATOTA Y LA RUSA SE BESAN TANTO
Matota y la rusa se besan tanto
que cambian de sexo
o se les corre
un seno se desliza
de pecho en pecho
y se les para a los dos
el corazón
todo el cuerpo que forman
sus cuerpos
masturba el corazón
para que siga el bombeo
pero el beso roba sangre
y el latido baja.

Cuántas veces Matota amanece puto,
la rusa con barba macha
y tienen que quedarse un día entero más
encerrados
¡un olor a venéreo paraíso en las paredes blancas!

Cuántas veces recomienzan el amor a las risas
de verse así y asá, tan degenerados

y el Mato hace sopapa con manopla
mientras sopla para adentro
para que salga
y la rusa
ay la rusa linda y pivot de sus días
con un pene que se abre en flor
y se vuelve vulva.

SILENCIO FRUTAL (BIEN PUESTO)
Todo beso bien puesto aturde
a las jirafas del edén,
todo bien acariciado cachete
asusta a las estrellas
como mosquitos que submarinizan.
Toda la caricia regiamente acariciada,
ni viscosa, ni suelta,
ni mamenga, ni en puntitas,
con talento azul
y con ángel pocolento acariciada
provoca,
si no una maraña celestial
a rastrón de la vida,
un silencio frutal impresionante,
un vacío mujeriego tal
que se le sube a la lluvia por las piernas,
y pobre este caballo del aire,
desbarranca al horizonte.
En fin,
si quiero redondear este cariño,
todo toqueteo de jardín,
todo mimo fantástico y sensual
en tiempo y forma,
con justa proporción de raíz y de vuelo,
con babosa lentitud de caracol calcomanía
y aérea velocidad
de nube lírica y florada,
no tiene perdón de Dios,
y por eso hay que hacerlo.

LA BOMBA
Al poema lo detonan
ciertos modos de mirar.
Una vez iluminada
su locura de pólvora
no se puede detener.
Es un poema redondo.

¿Cómo corro hacia el olvido
con susto? ¿Cómo subo
al vado de la noche,
al ombligo blanco
de Dios panza arriba?

Y ya explotó,
ya gritó el carozo
y vuela
la dulzura
en vientos de magma.
Cuerpo atravesado
por relámpagos frutales,
por arco iris
de azúcar quemado.

La onda expansiva me estalla
en chuchos de armonía,
cabeza de novia agujereada
con esquirlas de pimpollo.

Se infló para siempre
el hongo de fuego,
se apoderó del mundo
a la par de la de luz.

¡Qué piñata
entre velas consteladas,
candelabros flotantes!,
pendiente
de una nueva rebatiña.

¿Pero quién soplará esta torta
de infinito chocolate
sin empacho
de tiempo
y de espacio?

¿Quién merece la sorpresita humana?
¿A quién le tocará el chupetín eterno?

La onda panziva lo transforma todo,
no tan guaso como el árbol
en mujer bastante linda, pero sí
algún gato en jardincito
de hierba ronroneante,
algún caballo cansado
en nube para ir de sobrevuelo
pomposos y veloces
y etcétera de luz.

¿Para qué
queremos la paz?
Yo si el ojo no hace chispa
lloro. Me da una rabia.



http://www.revistalamasmedula.com.ar/nro3/entrerios.htm