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domingo, 6 de mayo de 2012

6881.- DEIDAMIA REBECA GALÁN




Deidamia Rebeca Galán

Santo Domingo, REPÚBLICA DOMINICANA 1979
Periodista, poeta, editora de medios, gestora cultural. Dos de sus poemas fueron elegidos y traducidos al catalán para la antología Panamericana: poetas nacidas a partir de 1976 de la revista virtual Serie Alfa. Ha sido seleccionada para varias antologías, entre ellas Poesía y narrativa actual (Nuevo Ser, 2005), Presencias reales: la poesía dominicana actual (revista virtual Ping Pong, 2011). En 2011 publicó su primer libro de poemas De ciudades y nostalgias (Santuario, R.D.).



Intangible

Una ciudad puede ser un precipicio
un lugar impenetrable
un impedimento;
puede ser una sombra
llena de recuerdos
un mar en rebeldía
con brazos partidos
Tu piel puede ser una utopía
impresa en la portada de un libro
igual que la ciudad que espera
convertida en silencios
en dudas, con montañas de por medio
con la inherencia
del tiempo
y de la distancia

Mañana puede ser algo tan etéreo
como las noches en las que duermo
sin saber qué soy
o lo que busco…
Pero tus ojos podrían ser razones
en lugar de excusas,
en medio de este huracán
dentro de mi mente.




Nostalgia

La nostalgia debería tocarse,
estropearse, medirse
destinarse por envío de paquetería
a un lugar inadmisible, inalcanzable, impropio
debería no doler tanto.

Tú y yo deberíamos citarnos
en la ciudad inmensa y nocturna
tal vez para la tentación más sórdida
intentando no sentir nada
como kamikazes en busca de su muerte.




Poema triste

Un hijo de nosotros se desprende
y lloro.
Jamás habrá un columpio en el jardín
y no se unirán nuestros apellidos,
ni por accidente.
Hay un hueso que me duele
atravesándome las costillas,
sacándome los demonios,
intentando sobrevivir a pesar del misterio.
Un hijo del silencio
anda navegando en mi sangre,
como otra pérdida inconfundible,
cada 28 días;

Y estoy segura de que tiene tu nombre,
tu sonrisa, tus brazos de lobo
y tu boca rosada, suave,
como el mismo cielo derretido en mi lengua.





La casa sola

Las paredes están muertas
porque estás lejos
aunque la casa pretenda ser pequeña y tibia
y tus labios estén a pocas horas de besarlos;
Las horas pesan
y doy vueltas hacia ningún lado
buscando no pensar demasiado
en los espacios que ocupas.


Alma en pena

Estos días tan turbios
y tu rostro aún me acompaña,
y duele.

Tu silencio es tan frío
y tan silente
como espasmo
dentro de los huesos.

Aún me sorprende saber que eres tú
quien me atraviesa el alma
con los mismos puñales de otros hombres…
me das tanto miedo… y frío.

Si me has fallado tú ¿a quién le creo?
Ando vendiendo el alma
como descarrilada en materia de querencias,
que la poesía me salve
y me cure tu nombre.




1.

POLIGAMIA

Ya
no me iré contigo
hacia ningún planeta
ni rondarán
cadenas
que me aten a tus pasos,
ni habrá
soluciones,
ni amores eternos,
ni devociones,
ni
fidelidades,
ni compromisos,
ni lágrimas por ti
o por
cualquier amor...
a menos que sea
uno entre
tantos.





2.



UN PECADO

Todos los días me
concedo un pecado.
A veces uno tan simple
como comerme un
chocolate,
decir una mentira blanca ,
quedarme dormida en
medio de un concierto
o robarme alguna idea de cualquier
descuidado;
hay días un poco más subversivos
donde he
intentado morirme
o he amado a otros hombres
casi sin
remordimientos.

He tenido mis días de locura
donde no
sé por dónde andar
para hacer lo correcto,
donde no creo en
ningún dogma
y los dichosos mandamientos
me han parecido
absurdos.

Pero hay un pecado
terriblemente grave,
amor,
casi imperdonable:
sucede que a veces
renuncio a
mis propias leyes,
y así sea por un día,
me permito
olvidarte.





3.

CELOS


Debería
saber que no debe importarme
la felicidad que ahora tengas y la de
siempre,
que no tiene que dolerme saberte enamorado
y que ya a
estas alturas pudiera estar curada;
Sin embargo, me duele saber de
tus andanzas
enterarme de cosas, saberte perdido
y me llegan
recuerdos como sombras
palabras como espinas, deseos como
fugas.

Debí -hace tiempo- haberte olvidado
y no he
podido sacarme tus versos de encima
ni borrar la mirada que tiene tu
palabra;
Debí, tenía, pude...
pero preferí alimentar
utopías
creyéndome inmortal.





4.

19 DE DICIEMBRE

Amanecerás de nuevo
y esta vez te
acompañarán
treinta y cuatro diciembres.

Yo quería
estar allí
y besarte la primera sonrisa,
pero existe una razón
de distancia
que nos separa irremediablemente.

Mañana
será un día normal,
un día cualquiera,
pero será tu
cumpleaños
y estamos lejos
y no bastará la llamada
o
los correos, o los mensajes
ni tampoco bastará que te diga otra vez
que te quiero:
yo quisiera estar ahí
y hacer junto a ti el
amor más ardiente.

Tampoco sé si pensarás en mí
cuando
el sol te despierte
o si hay otra boca que te invoque
deseos
antes de que sean las 12
pero mañana será tu
día
y yo no podré estar ahí para
amarte.





5.

DECLARACIÓN DE MIS PRINCIPIOS

Amo el borde que rodea tu boca,
la saliva
que emanas,
y el calor que sale de tu cuerpo.

Amaré tu
entera e infinita presencia
hasta que me gaste de amar
y me
entretenga
en otra locura menos
asesina.





6.



ÚLTIMA RENUNCIA

Aquí no ha llovido en meses
y la sonrisa no
me ha crecido como acostumbra
debe ser que todo ha cambiado en estos
tiempos
que tampoco me visita el sol
que falta la
abuela,
falta él
y me falta el amor;

Entonces
todo, absolutamente todo
se vuelve indiferente
y persisto en
la idea de marcharme
y dejar el mundo de la poesía para
siempre
aunque no quede en la lista de las que murieron por un
hombre
ni de las que lo apuestan todo
y llenan libros y libros
con lágrimas de sangre.

Yo desisto,
y que la palabra
amor ya no me visite:
le cerré las
puertas.





7.

LUJURIA

Tal vez si
vinieras esta noche
sin avisar, y sin prisas,
te estaría
esperando semidormida,
semidesnuda, seminerviosa,
lista para
tu arrebato.

¿Cómo puedo escribir sobre tu sexo
sin
que mis letras suenen vulgares,
impropias, indecentes?
De qué
forma lo guardo si no lo escribo,
como siempre, como
acostumbro
¿cómo hablo de mi deseo,
de ese que llega por las
noches
-algunas noches-,
sin que suene morboso
sin que
se malentienda?

Cómo puedo borrarme de los sesos
tu
danza, tu sudor
tus palabras, tu saliva
y estarme tranquila al
hablar de tu sexo
diseñado para mí, exactamente para ser
sembrado
en mi tierra, en mi vida,
en mi
vagina.

¿Cómo no hablar de humedades
y del amor más
puro,
de tu boca mordiendo mi boca
entre el placer y los
nervios?

¿Cómo salvo tu cuerpo de mi mala
memoria?
cómo volver a amar
sin tener que medirlos
en
honor a tu
esquema.



8.



REINCIDENCIA

Qué
maldita terquedad la tuya
que con tanta furia me hieres
y me
buscas para consumirme.

Tan fácil que te vas
como si
nada
y apareces también
como si nada
¡que ganas de
matarme!
¿qué ganas con matarme?

Tanta paranoia para
nada
si todo lo sufrí en tu nombre
para que no lo
sufrieras
si lloré por mí y por ti
para que no
lloraras
para no herirte
¿Por qué no
herirte?

Ahora vienes a prohibirme
que mencione tu
nombre.
Deberías prohibirme también que sufra
o que llore, o
que te piense
o que aún te siga guardando
como el mejor
recuerdo
entre todos los hombres;
deberías haberme prohibido
entregarme
cuando pudiste y cuando preferiste
tenerme entre
tus manos
y entre tus piernas.

Qué maldita ocurrencia
de reaparecer
para desaparecerme y hundirme
entre mis propios
arrebatos de locura.

¡Que ganas las tuyas!
¿Qué
ganas?